Víctimas de las fronteras y de su origen: la disparidad de los países UE para dar asilo

31.03.2016 – 05:00 H. Los países de la Unión Europea llevan más de dos décadas dando un tratamiento desigual a las personas solicitantes de asilo. Un ...

31.03.201605:00 H.

Los países de la Unión Europea llevan más de dos décadas dando un tratamiento desigual a las personas solicitantes de asilo. Un ejemplo: una de cada diez mujeres afganas de entre 18 y 34 años que solicitan asilo en Grecia obtiene la protección internacional, mientras que esa misma solicitud tendría un 90% de probabilidad de tener éxito en Italia.

A pesar de los intentos por acordar un Sistema Común de Asilo Europeo (SECA) que garantice un acceso igual a la protección internacional en los países miembros de la UE, los resultados no han sido satisfactorios. Otro caso: un hombre iraquí de más de 65 años que solicite asilo en Alemania tendría un 73% de probabilidad de obtener el estatus de refugiado, mientras que esa misma petición en Bulgaria tendría un 82% de probabilidad de tener éxito.  

Así lo demuestran los datos de Eurostat, analizados por el proyecto ‘Europa sin Refugio’. La disparidad de criterios de los países de la UE a la hora de gestionar el derecho de asilo es un precedente más que explica la nefasta gestión de la llamada “crisis de refugiados”. Una crisis agravada con el reciente acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, que supone un último revés al derecho de asilo en Europa. Según Javier Carrascosa, catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Murcia, “hay disposiciones de este acuerdo que podrían vulnerar la normativa internacional como, por ejemplo, las que permiten la expulsión colectiva o la denegación colectiva de las solicitudes de asilo”.

Según los datos ofrecidos por ACNUR, hasta el pasado 1 de marzo habían llegado a Europa más de 130.000 personas solicitando refugio, de las cuales aproximadamente 122.637 lo habían hecho a las costas griegas. Las principales nacionalidades de las personas que llegan a Europa huyendo de la guerra son sirios (41%), afganos (27%), e iraquíes (17%). El 34% son menores y el 20% mujeres, dos de los colectivos más vulnerables.

Valeria Carlini, del Consiglio Italiano per i Refugiati (CIR), subraya que “ninguna autoridad, tanto a nivel nacional como a nivel europeo, puede imponer ningún límite de tipo cuantitativo”, como tampoco “se puede establecer qué refugiados aceptar o no aceptar: se tiene que evaluar cada caso en función de la historia personal”. En esta misma línea Caridad Maroto, del equipo de refugio de Amnistía Internacional en Madrid, advierte que “todos los solicitantes de asilo deben tener acceso al territorio europeo y a los procedimientos de asilo, no deben establecerse listas de países seguros, ni hacer selección o discriminar a solicitantes en función de criterios como religión, etnia o nacionalidad”. Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación?

Las dos caras del derecho internacional en Europa

Una de las posibles causas que ha provocado esta situación es la tendencia irregular, a lo largo del tiempo, a la hora de conceder la protección internacional en la UE. Aunque ha habido un incremento exponencial de solicitudes en el último año, el número de concesiones de asilo no ha sido estable ni se ha comportado de la misma manera.

El presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz, con unos niños refugiados el pasado noviembreEl presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz, con unos niños refugiados el pasado noviembre

La clave de la disparidad de criterios reside en que la mayoría de los acuerdos internacionales sobre los derechos de los refugiados fueron aprobados cuando la UE no existía y, por lo tanto, fueron los Estados miembros los que se adhirieron individualmente. “Esto es un primer problema porque, aunque parezca una cuestión formal, no lo es. Quien se compromete no es la Unión Europea, sino cada singular Estado miembro. La Unión Europea lo único que trata es de homogeneizar las obligaciones”, explica Carrascosa.

En cambio, los Estados miembros sí  han alcanzado un acuerdo con Turquía que vulnera los compromisos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, concretamente el artículo 1 del Protocolo número 4.

“La Convención de Ginebra de 1951 no prohíbe explícitamente las deportaciones en masa. Pero establece el principio de non refoulement”, precisa Jaume Saura, Adjunto General al Síndic de Greuges de Catalunya. Dicha Convención prohíbe la devolución de cualquier solicitante de asilo a un país donde pueda ser perseguido por cuestiones de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social, sea aquel del que huye u otro. No obstante, en relación con el acuerdo entre la UE y Turquía, Saura señala que “es discutible que Turquía sea un país de este tipo. Para la Unión Europea, es un ‘país seguro’, pero para muchas ONG de derechos humanos, no lo es”.

La normativa sobre asilo debe, además, prevalecer sobre cualquier reglamento o acuerdo (como el de la UE y Turquía) por un doble motivo: porque es específica sobre el refugio y porque regula Derechos Humanos. Como precisa Saura, a la persona solicitante de asilo únicamente se la puede expulsar al país competente de tramitar la solicitud conforme a los criterios de la Convención de Dublín, que tiene el objetivo de determinar la responsabilidad de los Estados miembros a la hora de examinar las solicitudes de asilo, “lo cual ya es muy criticable, pero nunca a un tercer Estado, como Turquía en este caso”.

Para Raúl Baez, de Cruz Roja Española, la consecuencia de esta inactividad de la Unión Europea en materia de asilo es la vulnerabilidad de las personas refugiadas: “Si tuvieran un acceso seguro no tendríamos el problema de los 100.000 menores en paradero desconocido, la violencia sexual que sufren las refugiadas, trata de seres humanos….”.

El desigual acceso al derecho de asilo en la UE

La sobresaturación de las instalaciones de Italia y Grecia lleva meses dando señales de estar al borde del colapso ante la ineficacia de las medidas adoptadas por el resto de la Unión Europea. El fracaso del Sistema Común Europea de Asilo, unido a la falta de unión política en la gestión de la llegada masiva de refugiados procedentes de Siria, ha traído consigo que, como señala Javier Carrascosa, catedrático de la Universidad de Murcia, “cada país ha interpretado lo que ha querido con estas cláusulas nacionales, según sus circunstancias internas, lo cual ha hecho que algunos países reciban muchos refugiados (como fue el caso de Alemania al principio) y otros muchos menos (como, por ejemplo, el Reino Unido)”.

Además, la falta de aplicación de la ley en el agua y en la frontera se ha cobrado la vida de más de 488 personas en lo que llevamos de 2016 según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En opinión de Paloma Favieres, coordinadora estatal del servicio jurídico del Consejo Español de Ayuda al Refugiado (CEAR), “la maquinaria de la Unión Europea es lenta… La falta de acuerdo está provocando muchas muertes; suena un poco duro pero es la realidad”. “La Unión Europea no está protegiendo a las personas que necesitan protección internacional”, apunta Caridad Maroto, de Amnistía Internacional, “y está incumpliendo sus obligaciones internacionales”.

El perfil de persona solicitante de asilo ha cambiado mucho. Para Carrascosa, el perfil de persona refugiada en el que se estaba pensando cuando se redactó la Convención de Nueva York en 1951 era “el sujeto desplazado por culpa de la II Guerra Mundial y por la Guerra Fría”, pero en la situación actual “ya no se trata del mismo tipo de refugiado, porque éstos son refugiados por otras causas bien distintas”. Esta cuestión no es baladí, porque el concepto de refugiado que se recoge en cada normativa trae consigo una protección internacional desigual para las personas que solicitan asilo en Europa.

Ponte en su lugar

El limbo en el que se encuentran las miles de personas atrapadas en Grecia ante el colapso en la gestión de las solicitudes de asilo no exime de que se deba examinar “el trato que se dispensa a la persona solicitante de asilo, empezando por la no devolución, y siguiendo por todas las obligaciones dimanantes de los tratados de derechos humanos”, indica Jaume Saura, Adjunto General al Síndic de Greuges de Catalunya.

Refugiados en IdomeniRefugiados en Idomeni

Sin embargo, las condiciones infrahumanas en las que viven miles y miles de solicitantes de asilo en Grecia no son tampoco una novedad,  “en el caso de Grecia se une que además de la llegada masiva de personas, el país de por sí ya no contaba con una estructura de acogida”, asegura Favieres de CEAR. Además, con anterioridad a la suspensión de Schengen, en Grecia ya no se aplicaba el Reglamento de Dublín desde hacía años porque, “tras la sentencia del Tribunal Europeo, entendían que Grecia no contaba con los estándares mínimos en materia de acogida y procedimiento para los solicitantes de asilo”.

“Hay muchas desventuras por las que tiene que pasar un solicitante de asilo”, señala Raúl Baez, de Cruz Roja Española.

Imagina que no puedes volver a tu país por el peligro de ser raptado, torturado o asesinado, como ha ocurrido a tus familiares, vecinos y amigos. Imagina que todo tu barrio ha sido bombardeado, has perdido tu hogar, no hay supermercados, ni escuelas, ni parques… ¿Te quedarías allí? Te invitamos a ponerte en su lugar

europasinrefugio.orgeuropasinrefugio.org

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Elisa García y Marian Blanco son las autoras de este reportaje. Beatriz Martínez ha creado las visualizaciones de los datos. 

Este reportaje es el resultado del proyecto ‘Europa sin refugio’, desarrollado durante el III Taller de Producción de Periodismo de Datos de Medialab Prado, gracias a la colaboración de un equipo multidisciplinar. 

Fuente: ElConfidencial.com

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