“Vuelven los apagones”: Cuba teme el desabastecimiento energético

04.07.2016 – 05:00 H. La búsqueda del dato implica “recorrer” durante casi una hora el listado de teléfonos de la dirección nacional de la Empresa Cubana ...

04.07.201605:00 H.

La búsqueda del dato implica “recorrer” durante casi una hora el listado de teléfonos de la dirección nacional de la Empresa Cubana de Petróleo (Cupet). En el departamento de Atención a la Población no cuentan con la cifra; en Relaciones Públicas dan largas para no comprometerse; en Ventas cuestionan para qué se necesita la información… Dicho con otras palabras: resulta casi imposible saber a ciencia cierta cuánto ha crecido en el país la venta de bombonas de gas licuado.

Es bastante, en todo caso. El motivo: el rumor de que, dentro de nada, volverán a producirse los prolongados cortes de suministro eléctrico de antaño, debido al desplome del precio del petróleo y a las dificultades que atraviesa el principal suministrador de Cuba, su aliada Venezuela. Vuelven los apagones, se comenta entre cubanos.

Las connotaciones de esa posibilidad trascienden el marco de la simple construcción sintáctica. Su significado resulta particularmente difícil para los cubanos de más treinta años, que con plena conciencia vivieron la difícil década de los noventa del pasado siglo. Por entonces, corrían los años más duros del llamado Período Especial y la falta de divisas para adquirir petróleo y otras recursos obligaba a racionar hasta el infinito, empezando por la energía eléctrica.

“En los 90, si la luz llegaba a las tres de la madrugada nos levantábamos todos a cocinar y usar la lavadora. No sé si ahora podría ser igual”, dice Mariela Acosta

Mariela Acosta no quiere recordar aquellas interminables noches de bochorno -“el calor parecía ser eterno”, dice en una de sus novelas el escritor Leonardo Padura–. “Hubo un punto en el que los apagones llegaron a durar hasta veinte o más horas diarias“, rememora Mariela. “Ahí dejamos de vivir en función de nosotros mismos y nos subordinamos a la corriente: si la luz llegaba a tres de la mañana, a es hora nos levantábamos todos a cocinar, a oír radio y a usar la lavadora. Era algo con lo que una convivía, simplemente, pero no sé si ahora podría ser igual”.

En consecuencia, no hay que investigar mucho para concluir que durante las últimas semanas las cifras del acopio de bombonas se han movido en grandes dígitos, que se elevan de forma exponencial tras cada día que pasa. Basta con acudir a cualquiera de los puntos de venta de Cupet, en la decena de ciudades de la isla donde se comercializa libremente el combustible hogareño, para encontrar largas filas de personas que aguardan para poder adquirirlo. En ocasiones la espera se extiende por varios días, mientras algunos comienzan a aprovechar la necesidad para emplearse como intermediarios. “No es que haya desabastecimiento, sino que la gente compra enseguida lo que surten. Yo mismo tengo once encargos pendientes, y eso porque prácticamente no me muevo de aquí”, cuenta Adonis Vega, un joven carretillero que por 20 pesos (unos 70 centavos de euro) se encarga de recoger las pequeñas bombonas vacías, cambiarlas por otras llenas y entregarlas en los domicilios de sus clientes.

Un técnico de Cupet trabaja en una instalación petrolífera cerca de La Habana, en 2014 (Reuters)Un técnico de Cupet trabaja en una instalación petrolífera cerca de La Habana, en 2014 (Reuters)

Inquietud en el ‘establishment’

La inquietud es compartida incluso en círculos oficiales. Los problemas económicos de la Isla y la inestable situación venezolana estarían abriendo un capítulo semejante al vivido en en Cuba a finales del siglo pasado, pero las circunstancias sociales en que se produciría el suceso ya no son las mismas. Así lo resaltó el martes pasado la periodista Karina Marrón, subdirectora del diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista. Sus declaraciones se produjeron durante una reunión del Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba, y ante el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, previsible sucesor de Raúl Castro tras las elecciones de enero de 2018: “Lo discutíamos ayer en la redacción, este fenómeno de la reducción del combustible, de la reducción de la energía, señores, este país no aguanta otro ’93, otro ’94, si no queremos ver protestas en la calle, y no hay un Fidel para salir al Malecón, o por lo menos hasta ahora no ha habido una figura en este país que le dé la cara a este pueblo para explicarle las cosas como están sucediendo, hoy con esta situación va a ser muy difícil de enfrentar”.

En las oficinas se comenta que es posible que durante el verano solo se trabaje hasta las 12, puesto que sin aire acondicionado las altas temperaturas se hacen insoportablesSu referencia a las protestas de agosto de 1994 en La Habana, los únicos disturbios de cierto calado a los que han tenido que enfrentarse los hermanos Castro, apunta a un hecho difícil de obviar por el actual gobierno: el consenso nacional no es ni remotamente el mismo con que se inició la crisis, hace ya casi tres décadas. Para hacer más complejo el asunto, las significativas reducciones en las entregas de combustible y energía a las empresas estatales, y la paralización de numerosas fábricas a lo largo y ancho de la isla no han sido aún asumidas por ninguna autoridad.

“Como suele ocurrir con lamentable frecuencia, aunque todo el mundo lo sabe y lo comenta, no ha sido publicada ni una sola información oficial al respecto, que al menos intente explicar las causas y consecuencias de algo que debemos sufrir todos o casi todos”, lamenta Natasha Vázquez, corresponsal de la agencia rusa Sputnik News. En numerosas oficinas del país se comenta que es posible que durante el verano solo se trabaje hasta las 12 del mediodía, puesto que, sin posibilidad de encender los aparatos de aire acondicionado, las altas temperaturas se hacen insoportables.

“Todo debe aclararse durante el próximo período de sesiones de la Asamblea Nacional, desde el 8 de julio”, me indica un conocido con vínculos en las principales instituciones del Estado. Tal vez sea así; aunque sin duda, para entonces el presidente Raúl Castro tendrá muchos temores que calmar.

Fuente: ElConfidencial.com

Palabras relacionadas: