Comprar bombillos es otro duro golpe para el bolsillo del venezolano

Ya no es solo el mercado semanal ni el hallazgo de un producto escaso con sobreprecio. A las cuentas del presupuesto familiar, se suma el gasto duro que ...
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Comprar bombillos es otro duro golpe para el bolsillo del venezolano

Ya no es solo el mercado semanal ni el hallazgo de un producto escaso con sobreprecio. A las cuentas del presupuesto familiar, se suma el gasto duro que representa ahora la compra de bombillos, escasos en su presentación e incandescente debido a un decreto ministerial que prohíbe su producción, importación y comercialización.

La ausencia de bombillos incandescentes en supermercados, ferreterías y tiendas de iluminación ha resultado un dolor de cabeza para las amas de casa, que han visto cómo el presupuesto familiar alcanza cada vez menos, considerando que ahora deben adquirir bombillos ahorradores o fluorescentes de menor consumo eléctrico, cuyo precio supera los 200 bolívares.

Iluminar un apartamento de tres habitaciones, con un promedio de 10 bombillos, equivale a una inversión de Bs. 2.870, que representan el 51% del salario mínimo vigente de Bs. 5.622,48; esto tomando como referencia el precio de los bombillos ahorradores más económicos encontrados en un recorrido por tiendas y supermercados, cuyo costo era de Bs. 287 para el foco de 15 vatios (W), usado en el interior de una vivienda.

El gasto en bombillos, que equivale a la mitad del salario mínimo, contempla lámparas sencillas de una sola luminaria y deja por fuera los bombillos de mesas de noche y luces empotradas -ojos de buey- de muebles de cocina y baños, además de los reflectores para exteriores si se trata de una casa.

“Además de que no se consiguen, están carísimos”, comentó una señora junto al estante de luminarias de un supermercado asiático en el sector de Castillito. Añadió que si bien consumen menos electricidad, obligan a gastar más dinero “en un momento crítico”.

El déficit de los bombillos incandescentes, que se conseguían desde Bs. 15 en pequeños abastos, se debe a la prohibición progresiva de la producción, importación, distribución y comercialización de estas lámparas de tipo convencional, publicada en la Gaceta Oficial 40.370 del 12 de marzo de 2014, en la que se especifica que el objetivo es “promover un consumo eficiente de energía eléctrica en el país sin afectar la calidad de vida del venezolano”, en un contexto de alta demanda eléctrica y un tope en la generación por falta de inversión, mantenimiento y proyectos energéticos paralizados.

La medida fijaba para el 1 de marzo de 2014 el inicio de la prohibición de producción, importación, distribución y comercialización de las lámparas incandescentes cuya potencia fuera mayor o igual a 100 W y con una tensión superior a 100 V.

A partir de este 1 de enero de 2015 arrancó la restricción para las luminarias incandescentes cuya potencia sea mayor o igual a 75 W, y con una tensión superior a 100 V, que son las de uso frecuente residencial.

Ni balastros ni tubulares

Aunque lo usual es conseguir solamente bombillos ahorradores, atendiendo a la restricción de comercialización de lámparas incandescentes, algunos establecimientos se han quedado sin inventario de este producto. Liseth Devera, encargada de la tienda especializada T-Ilumina, ubicada en Castillito, señaló que hace tres semanas se agotó la existencia de luminarias fluorescentes del local.

“La mercancía que teníamos era de hace seis meses pero se agotó”, sostuvo al mostrar el aparador en el que solo exhibían una lámpara mariposa a Bs. 100; un bombillo para lámpara de mesa de noche, a Bs. 250; y pocas unidades de bombillos empotrables de rosca normal, a Bs. 250 cada uno.

“Estamos esperando los despachos, los últimos que tuvimos de uso residencial de 15 vatios costaban Bs. 350 y era precio viejo”, comentó.

Devera apuntó que desde hace meses no cuentan con lámparas tubulares y circulares de uso común en oficinas y edificios, además de balastros. “Tenemos como cinco meses sin esos bombillos”, precisó.

Problema de importación

Una fuente del sector comentó que la oferta se ha reducido porque “los importadores no están trayendo nada”. Refirió que los mismos cuellos de botella en materia de abastecimiento en otros sectores se registran en este ramo, con consecuencias en precios y comercio.

“El Gobierno quiere que se consuman bombillos fluorescentes porque son ahorradores, pero están muy caros”, destacó, al resaltar además que si este tipo de productos será adquirido con la tasa del Sistema Marginal de Divisas (Simadi), cuya cotización cerró en Bs. 172 el miércoles, el producto será aún más costoso.

“Uno se resiste a comprar la última mercancía que llega, porque si compras caro tienes que vender caro y no se sabe a qué precio se va a reponer el artículo luego”, apuntó.

Mientras el peregrinaje por bombillos económicos se suma a la búsqueda de otros productos escasos, la Corporación Eléctrica Nacional aspira continuar este año el programa de canje de luminarias, con el que prevé sustituir 17 millones de focos por unidades ahorradoras.

Tercer escalón de la prohibición

De acuerdo con la resolución publicada en la Gaceta Oficial 40.370 del 12 de marzo de 2014, en el 2016 inicia la prohibición de producción, importación, distribución y comercialización de las lámparas incandescentes de 60 W de potencia y tensión superior a 100 V, mientras que a partir del segundo semestre de 2016, la prohibición abarcará con el mercado de las luminarias de 25 W y tensión superior a 100 V.

En el 2011, el uso de bombillos incandescentes o halógenos había sido prohibido en vallas y avisos publicitarios, de acuerdo con la resolución publicada en la Gaceta Oficial 39.694 del 13 de junio de ese año.

ECO

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