Obreros dejan empleos formales para “bachaquear”

“Nuestro día empieza a las 4:00 de la madrugada. Ya a esa hora nos han dado el pitazo de dónde llegarán los productos y empezamos a bachaquear”. Este fue ...
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“Nuestro día empieza a las 4:00 de la madrugada. Ya a esa hora nos han dado el pitazo de dónde llegarán los productos y empezamos a bachaquear”.

Este fue el testimonio del obrero petrolero, Rafael López, de 36 años, quien junto a nueve miembros de su familia lleva casi un año dedicado a la reventa de alimentos regulados.

Asegura que dejó su empleo y aunque tenía un sueldo fijo y gozaba de los beneficios del contrato colectivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), no podía llenar la despensa.

“Tenía que hacer largas filas para llevarme lo que me permitieran, pues todo está racionado, o comprar en el mercado negro”.

Fracaso

El Ejecutivo nacional implementó el sistema de captahuellas y la venta por número de cédula como mecanismos para contrarrestar la llamada “guerra económica”. Estos controles no han logrado acabar con la escasez y el “bachaqueo”, sino que, por el contrario, cada vez más trabajadores formales se suman a esta actividad, que por las distorsiones del mercado, genera mayores ingresos.

José Bodas, secretario general de la Federación de Trabajadores Petroleros, indicó que  la mayoría de los agremiados vende alimentos y electrodomésticos. “El sueldo de los obreros está por debajo del básico (Bs 6.746,98). Tienen que rebuscarse”.

López afirmó que comenzó a pequeña escala, pero en la actualidad forma parte de una red que incluye a vigilantes, trabajadores de los establecimientos y distribuidores. En un día bueno podemos sacar Bs 100.000, y si vendemos leche hasta 200.000”.

Admitió que se valen de cualquier “maniobra”, para hacerse de los rubros más buscados.

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Wael Raad, estima que al menos 30% de la nómina ha migrado este año a la informalidad, específicamente a la comercialización de artículos regulados con sobreprecio.

Refirió que debido a las fallas de inventario y las bajas ventas, no están en capacidad de pagar  30% de aumento salarial a los empleados.

Rosaura Inojosa (40), era encargada de una mercería en el centro de a capital. Abandonó su puesto de trabajo donde ganaba salario básico, para expender los alimentos que compra en Makro, Central Madeirense, Sigo, Pdval y Mercal.

“Tengo amigos en todas partes que me avisan cuando llegan los productos para que haga la cola. Ellos se las arreglan para ayudarme a sacar la mercancía. Es muy agotador pero mi ganancia diaria es de Bs 1.500 a 3.000. Eso me alcanza para mantener a mis hijos y recuperar el capital”.

En la zona norte, el desempleo en el sector construcción alcanza 80%. Según el presidente del gremio que agrupa a 5.400 obreros, José Hurtado, esta situación obedece a la paralización de los proyectos privados por falta de insumos.
Aunado a esto, los salarios oscilan entre Bs 1.600 y 2.300 a la semana. “Todo los induce a bachaquear”, dijo el sindicalista.

“Yo vendo en la calle detergente, desinfectante, azúcar, café, leche, harina, papel higiénico, afeitadoras y champú y me gano entre Bs 2.000 y 3.000 al día”, dijo Omar Valera (43), quien por 20 años laboró en el ramo de la construcción.

Fuente: El Tiempo