UNA ANÉCDOTA PARA QUE DEJES DE QUEJARTE DEL CANSANCIO Y DE TU EDAD

Si eres de las personas que no hace más que quejarse todas las mañanas porque debe madrugar, o porque tienes alguna enfermedad que te aqueja, o quizás ...
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Si eres de las personas que no hace más que quejarse todas las mañanas porque debe madrugar, o porque tienes alguna enfermedad que te aqueja, o quizás alegues que tu edad ya no te permite hacer muchas cosas que antes podías hacer, pues te invitamos a que leas este artículo, porque hay una persona seguramente mucho mayor que tú, que trabaja hasta más horas que las que tu trabajas y te quejas diariamente.

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Felismina Rotundo, es una mujer con casi 100 años, los celebrará en agosto; y aun teniendo una edad tan avanzada, eso no es impedimento para Felismina madrugue todos los días a cumplir con su turno.

Ella trabaja todos los días de la semana, cumpliendo una jornada laboral de 11 horas, en una lavandería en Buffalo, EE.UU.

Felismina ha trabajado toda su vida, comenzó desde que tenía 15 años en una fábrica de zapatos en Annville, Pensilvania. “Ha sido el trabajo más esclavizante que he tenido. Ganaba sólo diez dólares (ocho euros) a la semana, sin embargo trabajé mis 40 horas sin quejarme”, contó Felismina a los medios locales.

Cuenta Felismina que durante los años de la Gran Depresión, fue el único tiempo que ella dejó de trabajar, porque la situación se puso muy difícil.

“Si me preguntan sobre qué hice en ese momento, solo puedo responder que sobrevivir. Eso fue lo que me hizo crecer y ganar algo de dinero. Me convertí independiente y puedo decir ahora, que todos esos momentos difíciles que tuve que superar, me ayudaron a ser quien soy ahora”, aseguró Felismina.

Felismina asegura que no pierde su tiempo viendo televisión, a excepción de las noticias. Se dedica a leer el periódico todos los días y a descansar el domingo junto a su perro.

Ella disfruta trabajar ahora, aun con la edad que tiene, porque piensa que lo mejor que uno puede hacer es estar ocupado y no gastando su tiempo ociosamente, y el trabajo es eso, sinónimo de ocupación. Por eso dice que desea seguir trabajando hasta que su salud se lo permita.

Para Felismina, a sus 100 años de edad, los ancianos que viven en asilos o ancianatos; se enferman porque no tienen ninguna ocupación que mantenga activa a su mente.

“Hay demasiadas personas que se jubilan demasiado pronto, en vez de salir de sus casas y buscar algo que hacer o arreglar”, aconseja Felismina a los ancianos.

“Lo único que hacen nuestros hijos y nietos, es poner al viejo a un lado, para que no les interrumpamos ni les molestemos sus vidas, por último terminan por olvidarnos. Pero yo no quiero una vida así, yo quiero seguir trabajando. Y pienso que todas las personas mayores deben hacerlo en la medida de lo posible.

Si trabajaran y fueran independientes, seguro se sentirían muy diferente”, dijo finalmente Felismina durante su entrevista.

Así que si después de leer esto, tu vida no cambia en nada y sigues quejándote por todo lo que debes hacer, te recomendamos que te detengas y le eches un vistazo a tu vida, que prestes atención para ver que anda mal y lo corrijas, porque como dice Felismina “nunca es demasiado tarde para trabajar”.

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