La inusual propina que recibió esta joven mesera te dejará en SHOCK

Una conversación casual y un golpe de suerte fue todo lo que necesitó una joven mesera para vivir una experiencia que no olvidará nunca. Alesha Palmer, de ...
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Una conversación casual y un golpe de suerte fue todo lo que necesitó una joven mesera para vivir una experiencia que no olvidará nunca.

Alesha Palmer, de 18 años, trabajaba en el restaurante italiano Vetoni en Gun Barrel City, Texas, el fin de semana, cuando comenzó a hablar de sus planes para la universidad con una pareja sentada en una de las mesas que le tocó atender.

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Lo que Palmer no imaginaba era que un comensal, quien estaba sentado solo en una mesa al lado de la pareja, prestaba mucha atención a la conversación.

La joven contó que planea inscribirse en la universidad Tyler Junior College el próximo año y luego trasladarse a una escuela de artes culinarias para una vez graduada abrir su propia pastelería.

Cuando el comensal solitario fue a pagar la cuenta de 9.69 dólares, pidió hablar con el gerente del local y le dijo que quería ayudar a Palmer a ir a la universidad.

Poco después, el gerente llamó a la joven.

Cuando le mostró la factura con la propina de 1,000 dólares, Palmer se quedó fría.

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“Estábamos en el puesto para recibir a los clientes y me enseñó el recibo”, recuerda la joven. El hombre acababa de salir y le dije, ‘Mike, ¿fue que hice algo mal ?’”, relató Palmer a ABC News, refiriéndose al dueño del restaurante. “Me dijo: ‘Me gustaría saber el nombre de ese hombre. Esta es la primera vez que pasa algo así’”.

De modo que Palmer ni siquiera sabe el nombre de su benefactor, con quien solo tuvo una breve conversación sobre el pan del restaurante.

“Empecé a llorar. Yo estaba completamente en shock”, dijo. “Nadie en la cocina nos creía así que tuvimos que mostrarles el recibo”.

Palmer dice que normalmente recibe propinas en el rango de $ 10 a $ 20. La más grande que había recibido antes fue una de $ 35 por una gran fiesta de cumpleaños.

“Empecé como camarera para ayudar a poner dinero para mi educación, mis libros y para vivir” dijo Palmer. “Ya he ingresado la propina en mi cuenta de ahorros”, concluyó.

¿Y tú qué opinas de esta historia?

 

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