9 consejos para convertirte en un buen escritor de viajes

Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha tenido espíritu aventurero.  Muchas veces ha sido la necesidad, el afán de supervivencia, lo que nos ha ...
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Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha tenido espíritu aventurero.  Muchas veces ha sido la necesidad, el afán de supervivencia, lo que nos ha empujado a emprender el viaje, pero han sido muchos los aventureros y exploradores que, durante siglos, han sentido la necesidad de abandonar las comodidades que les rodeaban para rellenar con nombres aquellos mapas en blanco, incluso a costa de su salud, bienes materiales o su vida.

Marco Polo, Magallanes, Colón, Vasco de Gama, Livingstone, Amundsen, Scott… Son nombres de famosos viajeros cuyas aventuras han llenado innumerables páginas en libros antiguos y modernos.

Hoy en día, sin embargo,  viajar se ha convertido en algo más cotidiano y, gracias a la tecnología, son muchas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para poder narrar nuestras experiencias. Así apareció la figura del bloguero de viajes, que se unió a la del escritor de viajes, algo más tradicional y con ciertas diferencias de base. En Skyscanner te vamos a dar algunos consejos que te pueden ayudar a ser un buen narrador de experiencias viajeras. Sigue leyendo y toma nota, porque no todo vale y no todo lo que se escribe sobre viajes resulta interesante.

1. Lee mucho

No falla. Todo buen escritor o comunicador ha sido (y es) un buen lector. Esto es un arma de doble filo porque los estilos de nuestros escritores favoritos acaban dejando huella en nosotros y adoptamos parte de sus vicios. Puedes leer sobre cualquier género pero, si te apasiona viajar y escribir sobre ello, normalmente también te gustará leer las aventuras de otros por el ancho mundo. De esos libros podrás obtener ideas para nuevos destinos.

2. Toma notas en tus viajes

Aunque no dudamos de tu capacidad para memorizar, siempre hay pequeños detalles de un viaje que pueden quedar perdidos en el mar de nuestros recuerdos. Esto ocurre, sobre todo, en los recorridos de larga duración. Cuando pasas meses cargando con la mochila por distintos continentes, hay momentos que quizá no dejan tanta huella mientras ocurren, pero podrían formar parte de una buena historia al ejercer una visión retrospectiva, más calmada, cuando llegues a casa y te dispongas a narrar.

No hace falta describir lo acontecido cada día con todo lujo de detalles, pero sí es bueno anotar los sucesos más importantes. Esto te servirá de guía para cuando quieras desarrollar la historia.

3. Arriésgate con los destinos

Es cierto que, dependiendo de tu actitud  y de muchos otros factores que no puedes controlar, cualquier viaje se puede convertir en una aventura digna de ser contada. Pero no nos engañemos, la probabilidad de que eso te pase mientras disfrutas de un viaje organizado en cualquier capital europea es infinitamente inferior a la resultante de un periplo con tu mochila por el África subsahariana.

Salvo que seas un gran maestro del arte de la pluma, para crear buenas historias necesitas buen material inspirador. Dentro de tus gustos, busca países o regiones que creas que pueden ofrecerte unas situaciones y sensaciones que merezcan la pena plasmar en prosa.

Lo mismo ocurre con el tipo de actividades que realices durante el viaje. Contar la visita a un museo puede vestirse de muchas maneras interesantes, pero casi seguro que un descenso de río en kayak, un safari, la visita a un volcán o una caminata de días por montañas plagadas de aldeas vírgenes para el turista, inspirarán más a potenciales lectores.

4. Narra con gracia

No basta con realizar una gran travesía para tener una buena historia de viajes.  Las cosas hay que saber contarlas y puede que tu aventura haya sido más grande que la del mismísimo Phileas Fogg, pero a la hora de transmitirla no consigas darle el brillo que se merece.

Recuerda que estás narrando un viaje. Normalmente, la gente que lo lee está buscando inspiración, pasar un buen rato, tele transportarse a ese otro mundo que le propones o, por qué no, echarse unas buenas risas. No hay nada más sano que la risa. O pocas cosas. Deja de lado el dar demasiados detalles de fechas, acontecimientos puros y duros, datos prácticos… Para eso están las guías de viaje y los libros de historia.

Nárralo como si se lo estuvieras contando a un amigo. Cierra los ojos y revive el momento que estás plasmando en papel (o en la pantalla de tu ordenador)… y deja que las palabras fluyan. Inspira, emociona, haz reír o llorar. Logra que te acompañen en tu aventura.

5. Sé constante

Escribir, en cualquiera de sus formatos, exige una gran constancia.  Muchas veces no nos resulta fácil por la falta de inspiración o tiempo, pero otras veces nos dejamos llevar por la vagancia o indolencia. No dejes que esto te desanime… Cuanto más escribas y más constante seas, menos te costará plasmar en palabras tus experiencias.

6. Elije bien el momento para escribir

El momento más adecuado para relatar un viaje puede diferir, según los gustos. Hay gente que prefiere hacerlo en caliente, mientras están ocurriendo las cosas. El resultado es más impactante pero no siempre podremos centrarnos en el viaje en sí si estamos pendientes de buscar tiempo y medios para ponernos a escribir.

Otros, utilizan las notas que han tomado para relatar todo nada más acabar la aventura. En un tercer gremio se encuentran aquellos que prefieren que se asienten todos los sentimientos sobre lo vivido para, pasado un tiempo, volver la vista atrás y contarlo con perspectiva.

No hay un estilo que deba triunfar más que el otro pero, personalmente, me quedo con el segundo.  Mientras estás viajando debes centrarte en vivir la experiencia al máximo y tomar breves notas para que no se te olvide nada. Después, al llegar a casa y aún con la emoción de lo vivido reciente en tu alma, te pones a contarlo.

7. Elije un hilo conductor

Cualquier historia que se precie debe tener una presentación, nudo y desenlace. Hay que ser muy bueno –y tener grandes experiencias– para que un grupo de historias sin pies ni cabeza pueda enganchar al lector. Lo mejor es contar tu viaje con una historia subyacente. Debe haber un hilo conductor que mantenga en vilo a tu lector.

8. Ten algo de mala suerte en los viajes

A mí, la policía me ha dejado desnudo en la frontera entre Uruguay y Argentina porque se creían que estaba pasando cocaína; me he perdido en la selva ecuatoriana tras volcar y romperse nuestra barca de rafting; me he visto en comisarías de la India y Colombia por malentendidos derivados de coincidencias fortuitas; me han picado pulgas, garrapatas, chinches; me han robado… Y podría seguir con una larga lista de “desgracias”, que si las sabes utilizar, dan para muy buenas historias. Este tipo de incidentes, si acaba todo bien, los recordarás con una sonrisa en el rostro mientras los transcribes. Material de primera sin apelar a la imaginación.

9. Disfruta con ello

En la mayoría de los casos, escribir sobre tus viajes no pasará de ser un hobby. Quizás por esto es importante que disfrutes haciéndolo. No deberías verlo como una obligación, sino como un deseo de compartir tus historias con gente anónima para que pasen un buen rato o les sirva de inspiración o ayuda a la hora de plantearse sus propias aventuras.

Y tú, ¿escribes sobre tus viajes? Si crees que nos hemos dejado algo, comparte tus mejores trucos y secretos para narrar aventuras.

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Este artículo es obra de David Escribano, blogger de viajes que es un experto en recorrerse el mundo con la mochila a cuestas. Le puedes seguir la pista en su blog Viajablog o en sus redes sociales: Twitter, Facebook, Youtube y Google+.