Las 10 mejores cosas que hacer en Viena

Viena es tan imperial y majestuosa como bonita. La capital de Austria es un centro de cultura, está llena de cafeterías y pastelerías y tiene un pasado (y ...
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Viena es tan imperial y majestuosa como bonita. La capital de Austria es un centro de cultura, está llena de cafeterías y pastelerías y tiene un pasado (y un presente) fascinantes. Perfecta para un fin de semana o una escapada más larga, Viena te seducirá como pocas. Sólo tienes que seguir nuestros consejos y disfrutar de estas 10 cosas que hacer en la capital austríaca.

1. Montar en tranvía por Ringstrasse

El Ringstrasse es un bulevar circular de 5’3 kilómetros que rodea el centro histórico de Viena y donde se pueden ver algunos de los edificios más impresionantes de la capital austríaca. Esta gran avenida celebra su 150 aniversario en 2015 y no podrías irte de la ciudad sin subirte en uno de los tranvías que hacen esta ruta para disfrutar de las vistas de algunos de los parques más bonitos y de los edificios que los rodean como el Parlamento, el Ayuntamiento, la Ópera, el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Hofburg, todos construidos en diferentes estilos. Tan sólo te llevará unos 30 minutos y es una buena manera de familiarizarte con Viena.

El venerable sistema de tranvías de Viena es la mejor manera de ver los edificios históricos de la ciudad.

2. Escucha buena música en la Ópera Nacional

Viena te recuerda constantemente su ilustre legado musical. Sólo hace falta que le eches un vistazo al dorado memorial a Johann Strauss en el parque Stadtpark o la profusión de tiendas de recuerdos llenas de objetos vinculados a Mozart en el casco antiguo. Así, un concierto en la impresionante Ópera Nacional debería ser el punto álgido de cualquier visita. Incluso si no puedes conseguir un asiento para alguna de las actuaciones que lo llenan 300 días al año siempre puedes optar por un asiento de pie para la función del día (y por mucho menos dinero). Por si fuera poco, en Abril, Mayo, Junio y Septiembre se muestran óperas y espectáculos de ballet en una pantalla gigante fuera de la Ópera, así que no hará falta ni que entres para disfrutar de la música.

Entradas de pie están disponibles cada día para la Ópera Nacional.

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3. Date un capricho en una de los famosos cafés de Viena

Lugares “donde se consumen el tiempo y el espacio pero sólo el café aparece en la cuenta”: así es como la Agencia Nacional para el Patrimonio Cultural Intangible de la UNESCO describe a las cafeterías de Viena. Te puedes sentar en uno de estos preciosos cafés todo el día, leer el periódico o debatir sobre la situación del momento como antes que tú lo hicieron Sigmund Freud, León Trotsky y muchos otros. Hay una enorme variedad de cafeterías entre las que escoger y, para completar la experiencia, te recomendamos que pruebes un trozo de tarta Sacher o strudel de manzana con nata montada. ¡Tus papilas gustativas te lo agradecerán!

El Café Sperl es uno de los cafés más bonitos de Viena © La Citta Vita

4. Subir a la torre de la Catedral de San Esteban

Es imposible que no veas Stephansdom (la Catedral de San Esteban). Esta magnífica estructura gótica en el corazón de Viena destaca con su torre de 136 metros y su tejado de tejas de colores. Sube los 343 escalones hasta la cima de la torre sur (así vas bajando todos los pasteles que te comerás) y disfruta de la increíble vista panorámica de la ciudad. También podrás ver de cerca el fabuloso tejado con su mosaico que representa el águila de dos cabezas imperial y el escudo de armas de Viena. Cuando hayas bajado, échale un buen vistazo a la catedral y no te pierdas el púlpito de piedra gótico decorado con sapos y lagartos que luchan los unos contra los otros en una lucha entre el bien y el mal.

La increíble fachada de la Catedral de San Esteban parece salida de una novela gótica.

5. Visitar los palacios imperiales

Hay símbolos del poder imperial de la dinastía de los Habsburgo sobre Viena, pero uno de los más destacados es el Palacio Imperial del Hofburg, que fue el centro del imperio hasta 1918. Estos días es la sede oficial del Presidente de Austria, pero el palacio se extiende a lo largo de varios edificios que incluyen los apartamentos reales, museos, la biblioteca nacional, un invernadero modernista con cientos de mariposas exóticas y la capilla en la que podrás escuchar al famoso coro de niños cantores de Viena. El Palacio de Schonbrunn, la antigua residencia de verano del emperador austríaco, también vale una visita gracias a sus enormes jardines y su zoo. Y, ya puestos, pásate por el espléndido Palacio del Belvedere que alberga algunos de los mejores ejemplos del arte austríaco y una colección maravillosa de obras de Gustav Klimt, entre las que están el célebre El Beso.

El Palacio del Belvedere es el hogar de muchas pinturas de Klimt © Lesley Allen

6. Ver un entreno matinal en la Escuela de Equitación Española

Dentro del complejo del Hofburg está la Escuela de Equitación Española, donde podrás ver a los famosos Lipizzanners, la raza de caballos más antigua de Europa. La precisión de estos elegantes animales blancos mientras hacen “ballet” en harmonía con la música es algo digno de verse. Te maravillará la técnica de los jinetes que guían a los caballos a lo largo de su rutina diaria en esta sala barroca de 1729. Las entradas para las actuaciones de gala son caras y difíciles de conseguir, así que quizás podrías optar por ver cómo los caballos practican por la mañana por una fracción del precio. Por si tenías alguna duda, el lugar se llama Escuela Española de Equitación porque los Lipizzaners son descendientes de caballos españoles.

¡Lámparas de araña! ¡Caballos! Ambos se dan la mano en la Escuela de Equitación Española © Jesús León

7. Maravillarte ante la peculiaridad de la Hundertwasserhaus

Cuando el artista Friedensreich Hundertwasser diseñó este bloque de apartamentos lo llamó “una casa en harmonía con la naturaleza”. Decídelo por ti mismo mientras contemplas este edificio excéntrico y pintado con colores brillantes lleno de ventanas desparejadas y más de 200 árboles y arbustos en sus balcones y terrazas. El edifico abrió en 1986 y sus residentes tuvieron el derecho a decorar los alrededores de sus ventanas a su gusto, dándole este aspecto tan curioso. Aunque no se puede visitar por dentro (por algo es una residencia privada), podrás aprender más en la cercana Kunst Haus Wien, donde hay una exposición permanente del trabajo de Hundertwasser.

El edificio Hundertwasser ¿en harmonía con la naturaleza? ¿O el equivalente arquitectónico de un puzle de colores?

8. Seguir los pasos de la película El Tercer Hombre

¿Quién es? El contrabandista Harry Lime, interpretado por Orson Welles en el clásico del cine de 1949 El Tercer Hombre. El guion para la película fue escrito por Graham Greene y está situado en la cara oscura de la Viena de la postguerra, cuando estaba ocupada por el ejército aliado. Hay varios tours de El Tercer Hombre, pero el más atmosférico te lleva hasta las alcantarillas de Viena para que puedas ver dónde se rodaron algunas de las escenas más legendarias. Si eres algo claustrofóbico mejor eliges uno de los tours que no bajan al subsuelo, o podrías visitar el fascinante Museo del Tercer Hombre.

¿Quién es el Tercer Hombre? Este chico seguro que no

9. Divertirte en el Prater

El parque público del Prater (hogar de uno de los parques de atracciones más antiguo de Europa) está muy cerca del centro de Viena. Con unas 250 atracciones, hay mucho para entretener a los niños de todas las edades. Y subir a su noria gigante de 1897, que salió en El Tercer Hombre, es toda una experiencia. Pero el Prater es mucho más que un parque de atracciones. Hace tiempo el coto de caza imperial, el Prater es un enorme espacio verde al que los locales van a hacer deporte o a pasar el día. Con su césped, bosques y agua, puedes venir aquí a correr, alquilar una bicicleta, nadar, hacer skate, jugar al tenis o incluso ver carreras de caballos.

En la noria del Prater es donde los protagonistas de Antes del Amanecer conectan…

10. Hacer un crucero por el Danubio

Haz una excursión de un día en la forma de un crucero por el Danubio hasta el precioso valle de Wachau, que es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Tómate un café o quizás una cerveza austríaca mientras tu barco se desliza junto a castillos de postal y pueblecitos rodeados de viñedos. No te pierdas una visita a la Abadía de Melk con su sorprendente interior barroco y las vistas impresionantes del Danubio. Y si todavía no has probado un schnitzel, el restaurante de la abadía es un buen lugar para acompañarlo de un buen vino local.

La abadía de Melk es una parada obligatoria en cualquier crucero por el Danubio © Lesley Ellen

Y tú, ¿qué añadirías a esta lista? Déjanos un comentario y recomiéndanos tus rincones favoritos de Viena.

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Traducido del original de Lesley Ellen para Skyscanner en el Reino Unido

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