Lo que conservamos los viajeros

(almomento360- 30/06/2015) Los viajeros conservamos la mayoría de las cosas, tengo una caja pequeña en la que guardo ciertas cosas que traigo de mis ...
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(almomento360- 30/06/2015) Los viajeros conservamos la mayoría de las cosas, tengo una caja pequeña en la que guardo ciertas cosas que traigo de mis viajes: la tarjeta que abre una habitación de hotel, algún ticket de tren, credenciales para eventos, varios boarding pass mal desprendidos y rayados, mapas, algunas fotos recortadas, posavasos, servilletas curiosas; un bolígrafo sin tinta.

Es una caja un poco romántica. Va acumulando recuerdos y vuelvo a ella -o a ellos- cada vez que estoy planeando un nuevo viaje. Quizá guardé allí alguna ruta, un mapa que me serviría para otra ocasión; un algo que me dará pistas para lo nuevo que estoy por hacer. A lo mejor no encuentro nada, pero ir sacando todo y dejarlo nuevamente allí, en desorden, es un ejercicio a la memoria, un llamado a la nostalgia.

De alguna manera esa caja también guarda mis angustias. Esos nervios que me dan cuando estoy a punto de comprar un boleto de avión por teléfono y pienso que no están escribiendo bien mi apellido o la dirección de mi casa o que voy a perder esa tarifa insólita que he conseguido de último momento. Guarda la cosquilla dramática que me da en el counter de la aerolínea cuando el que me está atendiendo frunce el ceño y me pregunta hace cuánto hice la reserva. O esa espera eterna en la correa de maletas cuando ves pasar a todas, menos la tuya.

Conservamos hasta el mínimo detalle

Conservamos hasta el mínimo detalle

Lo más tragi-cómico que me ha pasado en mis viajes ha sido un vuelo Madrid-Zurich que perdí porque me equivoqué de horario; un vuelo Caracas-Atlanta-Nueva York que se retrasó siete horas; un vuelo nefasto Valencia-Bonaire en medio de una tormenta eléctrica; y un susto terrible en una avioneta que intentaba volar desde Caracas a Los Roques. No me quejo. He sabido de desventuras peores que después pasan a contarse como un chiste y a tener un lugar propio dentro de la caja.

Hace poco leí que la nostalgia ayuda para viajar y es cierto. La prueba está en que vine aquí a escribir sobre la emoción que genera planear un viaje, y terminé escribiendo algo muy distinto. Culpa de la caja y de los recuerdos.

Nota: este post lo publiqué hace un tiempo ya en mi blog (aunque un poco más corto) Lo llamé caja de recuerdos y vuelvo a él como un ritual pre-viajero, como si estuviera siempre buscando algo que no sé qué es.

Con información de: Emedemujer