Añorando estrenos: ‘Black Sea: Mar tenebroso’ de Kevin Macdonald

‘Black Sea: Mar tenebroso’ (‘Black Sea’, Kevin Macdonald, 2014) es una de las numerosas películas que jamás llegan a pasar por nuestras salas, relegándolas ...
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Black Sea: Mar tenebroso (‘Black Sea’, Kevin Macdonald, 2014) es una de las numerosas películas que jamás llegan a pasar por nuestras salas, relegándolas al mercado casero o al cada vez más de moda VOD (Video On Demand), la nueva mina para muchas de las productoras estadounidenses. La película supone el nuevo trabajo de un director que adquirió cierto renombre por ‘El último rey de Escocia’ (‘The Last King of Scotland’, 2006) y por su oscarizado documental ‘Touching the Void’ (id, 2003).

Lo cierto es que Macdonald ha ido tocando diferentes géneros, con mayor y menor fortuna, hasta llegar al presente film, para el que suscribe su mejor trabajo en el campo de los largometrajes, a años luz incluso de sus trabajos anteriores salvables. Una odisea, casi a contracorriente, ambientada en el interior de un submarino ruso, y con la crisis actual de fondo. Un thriller que contiene no pocos elementos de tensión, y vida propia a pesar del eco de producciones similares que tienen un submarino como escenario.

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Economía sumergida

En este casi subgénero destacan, cómo no, el terrible realismo de Wolfgang Petersen en su film más celebrado, o la excelente clase de planificación a modo de thriller que John McTiernan dio en una de sus exitosas películas. Pero ambos títulos juegan, para mí, en una liga mayor aun teniendo en cuenta sus diferentes relaciones intenciones/resultados; quizá por debajo hay otra liga que me hace reivindicar no sólo esta película, sino esa pequeña maravilla titulada ‘U-571’ (id, Jontahan Mostow, 2000), film algo “olvidado” inmerecidamente –nota mental: escribir sobre ella−.

De la misma forma que hoy podemos mirar el pasado cinematográfico y juzgar algunas de sus películas en base, siempre necesario, al contexto social en el que se han filmado, sucederá lo mismo en años futuros cuando miren nuestro presente, o al menos deberían. Así pues, si el Macarthysmo estaba presente en mucho del Film Noir que se hacía, o las secuelas de la segunda gran contienda pueden apreciarse en todo el Neorrealismo italiano, la crisis financiera que se arrastra desde hace unos años tiene también su resonancia en el séptimo arte.

Como ocurre en ‘El desconocido’ (Dani de la Torre, 2015), de próximo estreno, el mensaje muchas veces es más eficaz en un film de género que en uno que trate de ahondar en el problema en sí. La historia de Black Sea: Mar tenebroso parte de la necesidad de sus personajes de aceptar un trabajo difícil y del que podrían no volver, encontrar un submarino alemán que tiene una gran cantidad de lingotes de oro esperando a ser “rescatados”. La oportunidad de sus vidas para salir de la miseria social en la que se encuentran todos.

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Un thriller moral

Un casi inusitado Jude Law da vida al capitán de tan peligrosa misión, que reúne a una variopinta tripulación, de diferentes nacionalidades, con la que tendrá que lidiar llegado el momento en el que la avaricia hace acto de presencia. Como si de un film de grandes golpes se tratase –hasta existe un plan para hacerse con el oro y huir− Macdonald va sirviendo en bandeja una historia humana que a ratos rehúye el espectáculo más facilón, y en otros, gracias al montaje de Justine Wright, atrapa lo suficiente debido a un clásico manejo de la tensión, con Delmer Daves en el subtexto.

Existen dos puntos de inflexión en el relato, muy bien insertados, tanto que el espectador es tomado por sorpresa en uno de ellos. Con el primero los personajes son puestos a prueba. Ahora ya no se trata sólo de hacerse rico, sino de sobrevivir, y tener que elegir. En ese tramo la película no abusa una sola vez de efectismos, ni siquiera en los instantes más tensos. Macdonald dirige con mano firme y efectúa varias sacudidas de índole moral en el respetable, tirando quizá con calzador en el rol de Ben Mendelsohn, y con mucha sutileza en el de Law.

El segundo es un giro de guion, una pirueta argumental, con la que cobra sentido muchos de los actos del personaje de Law, quizá demasiado rocambolesca, para jugar al final con la ironía y el destino. Y a pesar de esos horribles flashbacks, que parecen de otra película, y que subrayan innecesariamente ciertas motivaciones o sentimientos, lo que queda es un muy eficaz thriller que se permite el lujo no sólo de entretener, sino de arremeter, elegantemente eso sí, contra la avaricia de los más poderosos, capaces de llegar a artimañas de lo más rastreras para quitarles todo a los que están por debajo.