Añorando estrenos: ‘Terremoto’ de Mark Robson

El estreno de ‘Aeropuerto’ (‘Airport!’, George Seaton, 1970) abrió la veda de películas catastrofistas. A ella siguieron maravillas como ‘La aventura del ...
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El estreno de ‘Aeropuerto’ (‘Airport!’, George Seaton, 1970) abrió la veda de películas catastrofistas. A ella siguieron maravillas como ‘La aventura del Poseidón’ (‘The Poseidon Adventure’, Ronald Neame, 1972), y a finales de 1974 se produjo el estreno, consecutivo en octubre, noviembre y diciembre, de ‘Aeropuerto 75’ (‘Airport 75’, Jack Smight, 1974), Terremoto (‘Earthquake’, Mark Robson, 1974) y ‘El coloso en llamas’ (‘The Towering Inferno’, John Guillermin, 1974), esta última el éxito más grande de aquel año, y sobre la que volveremos en cierto especial.

Terremoto fue también todo un acontecimiento, reuniendo los mismo elementos de todos los films de catástrofes, al menos los de aquellos años. Film coral, lleno de grandes estrellas provenientes del Hollywood clásico, mezcladas con la nueva hornada de actores estadounidenses, pequeños dramas personales con el gran drama que los une a todos, en este caso un terremoto en la ciudad de Los Ángeles. En el presente caso, el guion venía firmado por nada menos que Mario Puzo, y también por George Fox en su único trabajo como guionista cinematográfico.

Eartquakef2A Michael Bay le gusta mucho esta imagen.

Un excelente montaje

Realmente Puzo escribió un primer borrador, lleno de detalles y numerosos personajes, pero cuando se puso en marcha ‘El padrino II’ (‘The Godfather, part II’, Francis Ford Coppola, 1974), Fox entró en escena, ayudado por Robson, un todoterreno en el séptimo arte y al que, sin duda, se le debe gran parte de la calidad, muy por encima de la media en este tipo de producciones, de Terremoto, que fue lanzada con la primicia de estrenar un nuevo sistema de sonido llamado Sensurround, y que sólo fue utilizado aquí, en ‘La batalla de Midway’ (‘Midway’, Jack Smight, 1976) y ‘Montaña rusa’ (‘Rollercoaster’, James Goldstone, 1977).

Dejando a un lado ese detalle, que sería recompensando con un Oscar al mejor sonido –el film ganaría también la estatuilla, especial, a los efectos visuales, realmente sorprendentes y muy efectivos−, lo cierto es que el verdadero hallazgo del film se halla en su montaje, obra y gracia de Dorothy Spencer, y que montó películas parea John Ford, Joseph L. Mankiewicz, Ernst Lubitsch, Henry Hathaway, Delmer Daves, Otto Preminger, y trabajó en ocho ocasiones con Mark Robson, siendo Terremoto la última de ellas, toda una lección de crescendo dramático gracias a un montaje soberbio que enlaza todas las acciones y nos prepara para el clímax.

Un clímax evidentemente protagonizado por el terremoto en cuestión, presentido al inicio del film por un personaje muy secundario que evidentemente tendrá razón, al tratarse de un seísmo enorme que hundirá a la ciudad de Los Angeles en un caos incluso humano, puesto que el desastre sacará no sólo el mejor lado del hombre, sino también lo peor, como en el odioso personaje al que encarna Marjoe Gortner, un fanático del ejército y las armas, cuyas apariciones provocan la misma inquietud que el sospechar si el seísmo se producirá de nuevo o no.

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Naturaleza vs. ser humano

El ser humano, con todos sus avances tecnológicos, enfrentado a la madre naturaleza, que entra en la gran ciudad de Los Ángeles, con sus enormes edificios, calles, y lugares supuestamente seguros, a mostrar cuan frágil es el hombre. Y al igual que en ‘San Francisco’ (id, W.S. Van Dyke, 1936), de la que pilla prestada la utilización de algunos de los efectos visuales, en el film queda patente el esfuerzo humano por la supervivencia, incluso el sacrificio, como bien se muestra en el personaje de Charlton Heston, dividido entre dos mujeres –Ava Gardner y Geneviève Bujold− y cuyo destino final fue sugerido por el propio actor.

Merece destacarse la labor del secundario George Kennedy –el actor que repitió prácticamente en todos los títulos catastrofistas de aquella época− en la piel de un policía harto del podrido sistema, que no parece proteger al más débil. Su actitud, a lo largo de todo el film, y a la que evidentemente ayuda el enorme carisma del actor, es coherencia pura y dura, algo que se ha perdido en este tipo de historias. Sencillamente es así porque Robson –el director de maravillas como ‘El ídolo de barro’ (‘Champion’, 1949) o ‘Desde la terraza’ (‘From the Terrace’, 1960)− cuidaba algo más que los efectos visuales.

Y un detalle que personalmente me hace mucha gracia: el personaje de una jovencísima y exuberante Victoria Principal se mete en un cine a ver ‘Infierno de cobardes’ (‘High Plains Drifter’, Clint Eastwood, 1973), y justo cuando el personaje de Eastwood comienza a disparar, el terremoto irrumpe en escena. La Universal, productora de ambos films, haciendo metalenguaje. Terremoto fue el cuarto film más taquillero de aquel año, liderado por cierto rascacielos en llamas. Robson filmaría una película más antes de su muerte en 1978.

Anécdotas: El hoy tan admirado John Williams compone la banda sonora, con puntos muy similares a la que realizó para ‘Superman’ (id, Richard Donner, 1978). En aquellos años Williams fue bautizado como “El rey de las bandas sonoras catastróficas”. Por otro lado, el actor Walter Matthau tiene un cameo no acreditedo, al manos con su nombre, en el film, convencido por su amigo el productor: el de un borrachín al que el terremoto en cuestión no le afecta lo más mínimo.