Ciencia-ficción: ‘Perseguido’, de Paul Michael Glaser

(…) fue una decisión terrible ya que Glaser rodó la cinta como si fuera un show televisivo, dejándose en el camino todos los temas profundos. (Arnold ...
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Perseguido Poster

(…) fue una decisión terrible ya que Glaser rodó la cinta como si fuera un show televisivo, dejándose en el camino todos los temas profundos. (Arnold Schwarzenegger sobre la sustitución de Andrew Davis por Paul Michael Glaser)

Resulta curioso haber dado con esta cita de Arnold Schwarzenegger por una sencilla razón: que el recuerdo que guardaba de Perseguido (‘The Running Man’, Paul Michael Glaser, 1987) de la última vez que la vi hace como veintiséis años coincide plenamente con lo que apuntaba el fornido austríaco, y que la forma en la que el Starsky televisivo rodaba esta adaptación de la novela homónima firmada por Richard Bachman —y no hace falta aclarar de qué famosísimo escritor era seudónimo dicho nombre, ¿no?— se alejaba tanto de lo que uno consideraba una producción para la gran pantalla que terminaba por acercarse a lo que estaba acostumbrado a ver en la caja tonta.

Estrenada el mismo año —ésta en noviembre, la otra en junio— que uno de los tres mejores filmes en los que se ha visto envuelto “Arnie” como actor hasta la fecha, y rodada con mayor presupuesto del que había tenido John McTiernan a su disposición para levantar ese peliculón que fue, es y será ‘Depredador’ (‘Predator’, 1987); llama poderosamente la atención que, desaprovechando el mayor respaldo económico y caracterizada por ese talante televisivo y por un diseño de producción que es ochentero —y hortera— a más no poder, ‘Perseguido‘ sea una de esas producciones de la fértil década que el tiempo ha maltratado sin piedad.

Perseguido‘ y las puyas del “Chuache”

Perseguido 1

Principal responsable de ese acelerado envejecimiento que acusa la cinta es, como comentábamos, la dirección de Paul Michael Glaser. Una dirección insípida y desangelada que, acrecentada en sus valores negativos por la poco inspirada fotografía que luce el filme, imprime de forma constante al metraje un tono poco atractivo que desluce las buenas intenciones —sólo eso, buenas— de la libre adaptación que Steven E. Souza hace de la novela original, cuyo transcurrir y sobre todo conclusión altera a placer para adaptarlo al estelar estatus del antiguo Míster Universo.

No teniendo pues la capacidad de acabar el filme como si lo hacía el texto de Bauchman, la trama situada en un 2019 en el que la sociedad de Estados Unidos se ha convertido en un estado totalitario controlado por la policía y en el que el gobierno apacigua los ánimos de la población con un salvaje programa televisivo de nombre igual al título del filme queda, eso sí, como puntual y lúcida crítica a la salvaje influencia que los medios de comunicación de masas pueden llegar a ejercer sobre la opinión pública cuando se usa con fines descaradamente manipuladores como los que aquí se muestran.

Más allá de esa capacidad de basarse en reflexiones sobre la sociedad del momento para dibujar un futuro oscuro y opresivo que, esperemos, nunca llegue a hacerse realidad por más que algún ramalazo del mismo sea más que visible en la actualidad, lo que llama poderosamente la atención de ‘Perseguido‘ es el tono de parodia constante mediante el que se ponen de manifiesto dichas reflexiones o, por supuesto, las constantes frases lapidarias a lo Spider-man que espeta Schwarzenegger a la mínima de cambio.

Perseguido 2

Las primeras quedan enmarcadas en el showman más grande que la vida al que encarna conscientemente sobreactuado un estupendo Richard Dawson y a esos anuncios que protagoniza un aún más exagerado Jesse Ventura —sí, el Blain que carga con la “impaciente” en ‘Depredador’—. Las segundas, puestas en boca del personaje principal a cada muerte que provoca, consiguen una y otra vez sacar al espectador de la limitada seriedad del conjunto y nos hacen pensar si detrás de ellas se esconde asimismo igual voluntad crítica hacia la sociedad derivada del absurdo que envuelve a todo el conjunto.

Con poco o nada que extraer de las interpretaciones —dejando a un lado a Dawson, el resto de los actores cumple lo justo cuando no se queda por debajo de un estándar medio— y, como decía antes, con un diseño de producción que grita “¡¡soy de los ochenta!!” a la mínima oportunidad —atención a los peinados y a las coreografías musicales que jalonan el programa televisivo— y una realización paupérrima y falta de ingenio, no es ‘Perseguido‘ una de las producciones del género que cabría rescatar con justicia de lo mucho que se produjo sobre el mismo hace treinta años.