Cine en el salón: ‘Babe, el cerdito valiente’, una fábula diferente

Después de haber transitado los últimos tres días por los polvorientos y rudos desiertos post-apocalípticos que servían como escenario a la trilogía ...
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Babe Poster

Después de haber transitado los últimos tres días por los polvorientos y rudos desiertos post-apocalípticos que servían como escenario a la trilogía original de Mad Max, y a la espera de saber que nos deparará hoy el esperadísimo estreno de esa nueva y, por lo que parece, espectacular entrega de la misma firmada por George Miller, hacemos parada en Cine en el salón en una estación mucho más afable del director australiano que la que hemos repasado las últimas jornadas.

De acuerdo, la dirección de Babe, el cerdito valiente (‘Babe‘, Chris Noonan, 1995) no es atribuible a Miller, pero el sello del cineasta —que produce y co-escribe el guión— se deja sentir de principio a fin en la a veces muy cruel, a veces cínica, a veces tierna pero siempre divertida y asombrosa que es esta genial fábula protagonizada por un cerdito muy peculiar y el excéntrico granjero que descubrirá sus increíbles talentos ocultos.

Animatronics muy reales

Babe 1

Si hay algo que hoy, veinte años después de su estreno —Dios, como pasa el tiempo…— sigue llamando poderosamente la atención cuando uno se acerca por enésima vez a repasar las aventuras de Babe eso es, sin lugar a dudas, la impresionante perfección que la producción logró por mano del taller de criaturas del añorado Jim Henson a la hora de mezclar animales reales y animatronics.

Premiado con el Oscar a los Mejores Efectos Visuales, el trabajo de los especialistas de la compañía del creador de los Teleñecos sirve, incluso después de tantos visionados, para dejar la boca abierta al espectador en múltiples ocasiones a lo largo del metraje por más que, cuando se ha repasado tantas veces, la percepción acerca de lo que es real y lo que no sea bastante obvia y uno pueda señalar sin dudarlo cuándo lo que vemos en pantalla es un ser vivo y cuando un amasijo de cables, látex y pelo artificial.

Ahora bien, aún siendo capaces de realizar tal distinción, es tal la magia que la cinta de Chris Noonan y George Miller pone en juego que el espectador se ve irremisiblemente arrastrado a ese singular universo que es la granja Hoggett, importándole poquísimo si lo que está delante de sus narices es real o no para vivir muy de cerca las aventuras de un cerdito al que es inevitable tomar un cariño extremo desde el primer minuto que aparece en pantalla.

Babe, el cerdito valiente‘, “That’ll do, George…that’ll do”

Babe 2

Estructurado en pequeños capítulos al igual que el relato original en el que se basa —‘El cerdo ovejero’ de Dick King-Smith—, el cuento de ‘Babe, el cerdito valiente‘ gira en torno a un pequeño blanco de Yorkshire que termina yendo a parar por avatares del destino a la granja regentada por Arthur Hoggett —impresionante James Cromwell—, un peculiar granjero cuyo estructurado mundo será puesto patas arriba cuando descubra las habilidades de perro pastor que posee el gorrino.

Con los humanos como elementos de fondo en los que se hace descansar gran parte del socarrón humor que gasta el metraje, donde realmente destaca la cinta —que sigue casi a pie juntillas el cuento original— es en la brillante definición que hace de los animales de la granja. Y aquí da igual que nos estemos refiriendo a Fly y Rex, los dos perros pastor que Babe terminará sustituyendo, a Ma, una oveja tísica que en seguida toma cariño al protagonista o, por supuesto, a Fernando, el pato con problemas de personalidad.

Babe 3

Éste último es el mejor exponente del grandioso dibujo que se hace de los personajes animados —sus disquisiciones existenciales son tan hilarantes como elocuentes y certeras— y del claro contraste que hay entre la inteligencia que detentan la práctica totalidad de los mismos y la simpleza que acusan la práctica totalidad de los humanos a excepción hecha de Arthur Hoggett, un hombre paciente y de gran determinación que Cromwell encarna a la perfección.

Uniendo a lo sólido del guión, las interpretaciones y el preciosismo de la fotografía —que saca un partido espectacular a la campiña australiana— un trabajo musical preciso por parte de Nigel Westlake, un músico poco pródigo que echa mano de muchas y muy variadas referencias clásicas y que sustituyó al aparentemente oscuro trabajo realizado por Jerry Goldsmith, que los diez años que George Miller invirtió en poner en pie ‘Babe, el cerdito valiente‘ valieron la pena es algo incuestionable cuando uno se acerca a noventa minutos de metraje que son geniales de principio a fin.

Babe 4

Plagada de momentos de esos que nunca se olvidan —las intervenciones de los ratones, el citado Fernando, la maliciosa gata, el ‘If I Had Words’ que Cromwell le canta al cerdito, el apoteósico final…— la cinta fue reconocida con 18 premios y otras tantas nominaciones entre las que cabe contar las de Mejor Película, Director, Guión Adaptado y Actor de Reparto que amasó en la ceremonia de los Oscar y que perdió frente a ‘Braveheart’ (id, Mel Gibson, 1995), ‘Sentido y sensibilidad’ (‘Sense and Sensibility’, Ang Lee, 1995) y Kevin Spacey respectivamente.

Poco importa que la gracia de la Academia la situara a la altura de producciones tan “elevadas” cuando lo que resulta realmente relevante es la inexistente mella que las dos décadas que han transcurrido desde su estreno han hecho en este cuento para todas las edades. Un cuento con varias moralejas y diversas lecciones de esas que nunca viene mal acercar a los más pequeños de la casa que supo cautivar al veinteañero que servidor era por aquél entonces y que ya ha hecho lo propio con esa cinéfila en potencia que es mi pequeña.

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