‘El Francotirador’, Clint Eastwood no es infalible

Llega un momento en la carrera de algunos artistas que da la sensación de que hagan lo que hagan van a recibir alabanzas por parte de cierto sector del ...
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Cartel de 'El Francotirador'

Llega un momento en la carrera de algunos artistas que da la sensación de que hagan lo que hagan van a recibir alabanzas por parte de cierto sector del público. Estoy convencido de que yo mismo me he dejado llevar en alguna ocasión por esa ceguera motivada por lo mucho que pudiera haberme gustado lo que hizo con anterioridad esa persona, pero hay que hacer todo lo posible por no dejarse llevar por la idea de que al venir firmado por ese alguien va a ser maravilloso sí o sí, aunque también vale para todo lo contrario, ya que haber hecho mil bodrios no quiere decir que todos vayan a serlo.

Esa pequeña reflexión se debe a que creo que Clint Eastwood hace ya mucho que alcanzó la categoría en la que es habitual que todas sus películas reciban alabanzas por cierto sector de la crítica y el público, pero él no es infalible y también ha rodado varias películas perfectamente olvidables. ‘El francotirador‘ (American Sniper) no llega a caer en esa categoría, pero sí es mucho más débil de lo que aparenta y, sobre todo, muy irregular.

‘El francotirador‘ no da en la diana

Bradley Cooper es El Francotirador

Una de las cosas que más se está comentando de ‘El francotirador‘ es su presunto mensaje fascista, un detalle para mí irrelevante, pero sí tengo que mojarme al respecto diré que me parece un disparate basado únicamente en las motivaciones de su protagonista. Y es que lo que realmente le interesa a Eastwood es el viaje emocional de un personaje que únicamente es capaz de ver aquellos a los que no ha podido salvar y se siente culpable por ello e incapaz de regresar a la normalidad. Las ideologías aquí importan bien poco, aunque claro, alguien ha de ser el enemigo y a eso se agarran las quejas más superficiales.

No obstante, Chris Kyle no es un personaje suficientemente interesante, ya que sus problemas acaban siendo exageradamente redundantes antes de que se cumpla la hora de metraje y a partir de entonces todo gira una y otra vez sobre las mismas ideas sin que uno note más progresión que mediante artificios como el momento en el que está a punto de disparar a un niño. Es una pena que Eastwood caiga en un golpe de efecto tan poco estimulante, ya que es también él quien consigue elevar ocasionalmente -magnífica la escena con la lluvia de arena- el material por muy encima de su interés individual.

No voy a entrar tampoco en la polémica del ridículo bebé de plástico, ya que lo cierto es que la vida familiar del protagonista ya se había convertido para entonces en un tópico molesto. Para ello resulta clave la mala definición del personaje que Sienna Miller defiende lo mejor que puede -muy solvente en la escena en el bar cuando se conocen, pero luego se diluye y acaba siendo una molestia más que cualquier otra cosa-, pero Eastwood nunca tiene especial interés en que tenga mayor entidad que ser la esposa de Kyle cuando quiere mostrarnos que simplemente no puede dejar atrás su faceta como francotirador. El resultado de ello es que se convierte en un problema que va restando interés a la película.

Tensión de calidad con cansina rutina

Escena de 'El francotirador'

Hay una cosa en la que ponerle peros a ‘El francotirador‘ es una pérdida de tiempo, y eso es en las escenas bélicas en las que realmente hay movimiento y peligro. Es ahí donde Eastwood saca lo mejor de sí mismo para que no podamos despegar la mirada de la pantalla por mucho que deje que desear la preparación de las mismas -¿por qué no desarrollar más la amenaza en lugar de centrarse en el eficiente francotirador enemigo que es muy malo y…. bueno, es muy malo?- por parte del guión de Jason Hall, también responsable del libreto de la deficiente ‘El poder del dinero‘ (Paranoia).

La energía que imprime Eastwood a dichas situaciones deja en ridículo a muchos directores especializados en el cine de acción, pero no son más que pequeños oasis dentro de un relato rutinario, tanto por lo que cuenta como por la forma de abordarlo, y ahí el clasicismo habitual de Eastwood resulta insuficiente para compensar sus carencias, llegando incluso a jugar por momentos en su contra. Tampoco la entrega de Bradley Cooper -muy solvente, pero al que la nominación al Oscar le venía grande- es suficiente, pues su personaje no tiene los suficientes matices como para que ese héroe torturado que era Chris Kyle llegue a importarnos emocionalmente.

Además, tanto él como Eastwood hacen un mal trabajo intentando transmitir la sensación de ser un soldado legendario, pues nunca llegan a tener claro si hay que dar más importancia a particular lucha interior o a su impresionante trabajo como francotirador para el ejército norteamericano. Esa duda acaba por volverse en su contra, pues estoy convencido de que podría haber salido algo apasionante de haber apostado abiertamente por una de las dos en lugar de quedarse a mitad de camino en ambas, lo cual hace que el resto de personajes deambulen por allí sin aportar gran cosa por sí mismos.

Bradley Cooper y Sienna Miller en 'El francotirador'

En definitiva, ‘El francotirador‘ es una película irregular que nunca debió haber sido nominada como una de las mejores películas del año pasado, ya que la buena -que no memorable- actuación de Cooper y los fogonazos de talento de Eastwood son insuficientes para salvar las notables deficiencias de un guión incapaz de delimitar cuál es su principal objetivo. Ojo, no es una mala película, pero cada mes -apurando mucho casi cada semana- se estrenan varias mejores que no tienen la ventaja competitiva de estar dirigidas por alguien como Clint Eastwood.