‘El héroe de Berlín’, correr en tiempos difíciles

Stephen Hopkins es un tipo conocido por sus trabajos en televisión (dirigió capítulos de algunas series, entre ellas ‘House of Lies’, 2012) pero ...
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Stephen Hopkins es un tipo conocido por sus trabajos en televisión (dirigió capítulos de algunas series, entre ellas ‘House of Lies’, 2012) pero sobretodo por míticas películas como la quinta entrega de ‘Pesadilla en Elm Street’ (1989) o el filme de aventuras ‘Los demonios de la noche’ (1996). Tras sus últimos largometrajes ‘La cosecha’ (The Reading’, 2007) y ‘Thorne: Sleepyhead’ (2010) Hopkins regresa a la gran pantalla con un biopic, género que ya había abordado en ‘Llamádme Peter’ (‘The Life and Death of Peter Sellers’ 2004), un interesante retrato del actor Peter Sellers.

En el que nos ocupa, Hopkins ha optado por una adaptación cinematográfica del episodio histórico protagonizado por el hasta ahora prácticamente desconocido Jesse Owens (al que da vida el actor canadiense Stephan James, y que pudimos ver en películas como ‘Selma’, 2014). Owens fue un atleta estadounidense que ganó cuatro medallas en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, consiguiendo también asestar una buena bofetada moral al régimen de Adolf Hitler.

El ascenso a lo más alto del atleta Jesse Owens

El Heroe De Berlin3

El Heroe De Berlin3

‘El héroe de Berlín’, (‘Race’, 2016) es una película que, a pesar de estar bien en su conjunto, abarca tantos y tan diferentes temas que acaba por quedarse corta al no saber profundizar como es debido en cada frente que abre. El filme tiene un buen comienzo y acierta ofreciendo únicamente los datos más relevantes de la biografía del protagonista: su lugar de nacimiento (Alabama) su matriculación en la Universidad del Estado de Ohio donde comenzó a destacar en la pista y su larga e irregular relación con Ruth Solomon (Shanice Banton), con la que tuvo una hija fuera del matrimonio.

Está bien que la cinta no se convierta en una exhaustiva biografía, pero pierde demasiado tiempo en cosas prescindibles y sin embargo, no se detiene un segundo para explicar aspectos más importantes. Para empezar no queda claro cómo y cuándo Owens decide dedicarse al atletismo. Cuando llega a la Universidad simplemente se inscribe en el equipo, ¿se dedicaba antes a correr o qué?. Allí se topa con Larry Snyder (Jason Sudeikis), un exatleta reconvertido en entrenador que, botella en mano, trata de sobrellevar una crisis existencial.

A pesar del racismo que subyace constantemente en el ambiente (se retrata de manera crítica el trato hacia los negros en Estados Unidos durante los años 30), no parece haber ningún problema dentro del equipo. Snyder y Owens se convertirán en entrenador y alumno pero acabará forjándose una relación fraternal (vista por encima, eso sí) que será de ayuda para ambos. Snyder conseguirá que Owens mejore sus arranques en las carreras y en muy poco tiempo estará listo para empezar a recorrer circuitos nacionales y establecer, en uno de ellos, tres récords mundiales en poco más de media hora.

Tropecientas historias en una

El Heroe De Berlin2

El Heroe De Berlin2

La historia se vuelve irregular según avanza. Cuando Owens alcanza la fama, la temática del filme cambia por completo (y lo hará más veces durante la proyección) convirtiéndose en un melodrama romántico que demostrará que realmente no se ha llevado a cabo una adecuada profundización en la personalidad de Jesse, por lo que no podemos entender algunos de sus comportamientos, que resultan totalmente inesperados. En ningún momento sabemos qué pasa por su cabeza, ni siquiera cuando tiene que decidir si viajar a Berlín para competir o no. Es un completo desconocido dentro de su propio “biopic”.

Después hay tramas algo más interesantes, por ejemplo cuando Estados Unidos debate si el país debe o no participar en los Juegos. Hay que aclarar que en ese momento el comportamiento de Alemania era cada vez más errático y alarmante y lo único que pretendía al organizar las competiciones en Berlín era demostrar la superioridad aria alemana sobre todas las demás razas.

Jeremías Mahoney (William Hurt) se posicionará en contra de que EE.UU se una y a favor de que el país participe estará el magnate de la construcción y el futuro presidente del COI, Avery Brundage (Jeremy Irons, ‘Batman vs Superman: El amanecer de la Justicia’, —’Batman v Superman Dawn of Justice’, 2016—). Con el personaje de Brundage se representará, además, otra lucha de poderes (EE.UU—Alemania). El personaje, dividido entre la ambición y la emoción, tratará de llegar a ciertos acuerdos con el ministro de propaganda Goebbels (Barnaby Metschurat).

‘El héroe de Berlín’ se pierde en carreras que no son la suya

Stephan James

Stephan James

Con su enfoque dividido entre las luchas políticas en ambos lados del Atlántico, las tribulaciones románticas de Owens, el camino de Snyder hacia la redención y otras historias, la película acaba por perderse y perder de vista el objetivo principal, que es la participación del atleta negro en los Juegos, representando a EEUU.

Incluso cuando ya ha ganado cuatro medallas olímpicas (una más de las tres previstas) el relato continúa alargándose sin necesidad en la relación que se establece entre Owens y el atleta alemán Luz Long (David Kross), con el único objetivo de ablandarnos lanzando el mensaje de que no todos los alemanes eran tan malos como el insípido Hitler de esta cinta. Por no olvidarse, el filme no se olvida ni de la cineasta oficial del Führer Leni Riefenstahl (Carice van Houten de ‘Juego de tronos’), que es presentada de una manera extrañamente simpática a través de su obsesión por retratar fielmente las competiciones.

Lo mejor:‘El héroe de Berlín’ es un relato agradable y emocional, una historia tratada de forma honesta que nos aporta un conocimiento cultural e histórico muy interesante. Lo peor: los guionistas Joe Shrapnel y Anna Waterhouse deberían haber optado por centrarse más en lo que importaba, sin embargo, en su intento de capturarlo todo y de contentar a todas las partes, acaba resultando superficiales, sobretodo en lo más básico del filme: su personaje principal.