El imprescindible Dana Andrews

“No es difícil para mí ocultar emoción en la pantalla, siempre lo hice en mi vida personal.” Un 1 de enero nacía Dana Andrews, un actor nunca ...
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“No es difícil para mí ocultar emoción en la pantalla, siempre lo hice en mi vida personal.”

Un 1 de enero nacía Dana Andrews, un actor nunca lo suficientemente bien considerado —incluso por un servidor— pero que trabajó con un buen número de imprescindibles directores durante los años cuarenta y cincuenta. Su registro, más físico que el de otros actores, ha sido confundido con limitación dramática. Tuvo serios problemas con el alcohol, lo cual afectó considerablemente a su carrera, pero se recuperó y dedicó parte de su vida a informar a los jóvenes del peligro del consumo del alcohol. En los últimos años de su vida padeció la peor de las enfermedades: el Alzheimer.

Películas impresincidibles para un homenaje: ‘Incidente en Ox-Bow’ (‘The Ox-Bow Incident’, William A. Wellman, 1943), por ser el autor de una de las cartas más demoledoras jamás escritas en un wester único; ‘Laura’ (id, Otto Preminger, 1944), por obsesionarse de una mujer —LA MUJER— a la que cree muerta, en una de las cumbres del Noir; ‘Los mejores años de nuestra vida’ (‘The Best Years of our Lives’, William Wyler, 1946), por narrar en primera persona las consecuencias de la vuelta a casa tras una guerra; ‘Más allá de la duda’ (‘Beyond a Reasonable Doubt’, Fritz Lang, 1956), por parecer inocente a ojos de todo el mundo; ‘La noche del demonio’ (‘Night of the Demon’, Jacques Tourneur, 1957), por lidiar con los misterios de la mente a manos del maestro Tourneur.