‘El Juez’, al servicio de Robert Downey Jr.

La idea de que Robert Downey Jr. iba a ser en una de las estrellas más importantes de Hollywood nos hubiera parecido absurda a todos hace apenas unos años. ...
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Cartel de 'El Juez'

La idea de que Robert Downey Jr. iba a ser en una de las estrellas más importantes de Hollywood nos hubiera parecido absurda a todos hace apenas unos años. Sus problemas con las drogas estuvieron a punto de acabar con su carrera, pero finalmente logró superarlos y enderezar su carrera, primero con producciones más minoritarias como la notable ‘Kiss Kiss Bang Bang‘ (Shane Black, 2005) y luego al convertirse en el Iron Man de Marvel y el Sherlock Holmes de Guy Ritchie.

De hecho, ha llegado un punto en el que Downey Jr. podía hacer prácticamente lo que quisiera sin que nadie fuera a atreverse a negárselo. ‘El juez‘ (‘The Judge’, David Dobkin, 2014) ha sido el resultado de ello y este próximo viernes tendrá que luchar de tú a tú con ‘Drácula, la leyenda jamás contada’ (‘Dracula Untold, Gary Shore, 2014). ¿Sus armas para derrotar al célebre vampiro? El carisma de su protagonista, quien tiene la oportunidad de lucirse, aunque lo haga porque toda la película parece pensada para que intentara conseguir su tercera nominación al Oscar.

El todopoderoso Robert Downey Jr.

Robert Downey Jr. en 'El Juez'

No tengo nada en contra de las películas que optan por potenciar al extremo a su personaje protagonista y menos cuando está interpretado por un actor que me cae tan bien como Downey Jr. Es cierto que ha llegado un punto en el que se siente demasiado cómodo en el rol de simpático bribón, pero yo sigo disfrutando con él y los mejores momentos de ‘El juez’ son precisamente aquellos en los que más se potencia ese lado suyo. Quizá no sea alta comedia, pero sí es efectiva y sirve para engrasar una actuación que, en algún momento, llega a rozar la monotonía cuando adquiere tintes más dramáticos.

El problema es que el guión de ‘El Juez‘, firmado por Nick Schenk y el debutante Bill Dubuque, construye todo para dar más matices a su protagonista, pero sin preocuparse en ningún momento en dar auténtica personalidad al resto de personajes. Sus historias no les interesan y aparecen o se dejan de lado de forma un tanto caprichosa, y es una pena, porque el libreto no hace para nada un mal trabajando presentándolos para que sepamos el papel que van a jugar -ese vaso del fiscal-, pero una vez hecho esto, no se va más allá.

Esto resulta doloroso porque la película cuenta con un reparto bastante atractivo que consigue compensar en parte el escaso interés individual de sus personajes. Eso sí, no todos salen igual de bien parados -como era de esperar, Robert Duvall es el que tiene más munición a su disposición y no la desaprovecha-, ya que el guión tiene una tendencia tan marcada a lo esquemático que por ejemplo Billy Bob Thornton, que hace bien poco nos regaló una enorme actuación en ‘Fargo’ -una de las mejores series de la pasada temporada- acaba diluyéndose y Vera Farmiga dando la sensación de ser una actriz correcta que podría cambiarse por otra sin que se notara demasiado.

‘El Juez‘ quiere ser demasiadas cosas

Robert Downey Jr. con Billy Bob Thornton en 'El Juez'

Con todo, lo que realmente resulta letal en el caso de ‘El Juez‘ es que la película de David Dobkin quiere ser demasiadas cosas y eso hace que se dispare innecesariamente su duración -sólo las obras que realmente lo exijan deberían tener un metraje superior a las dos horas- y que se le vean las costuras por todas partes al no saber hacer que todas sus vertiente confluyan de forma suficientemente natural.

El hombre de éxito de ciudad con pocos escrúpulos que (re)descubre el encanto rural, el hijo con una relación problemática con su padre que ha de sanar su relación por la muerte de la madre del primero y la esposa del segundo y el drama judicial con un caso que da pie a giros de guión relativamente sorpresivos -hemos visto ya tantas cintas así que ya nos lo sabemos todo-. Todo eso y algún detalle más -está a punto de divorciarse de su esposa y no se sabe quién va a mantener la custodia de su hija- se mezcla con la esperanza de que la fuerza de las escenas puntuales sea suficiente y, sintiéndolo mucho, no es el caso.

Robert Downey Jr. y Robert Duvall en 'El Juez'

Ya he mencionado los tópicos, pero tan dañino como eso es la mecánica trascendencia que desprende ‘El Juez‘. Que todo sea diseñado para conseguir una reacción emocional por parte del espectador no es algo para nada negativo, pero pasa a serlo si uno es plenamente consciente de que lo están haciendo y de que no se están esforzando mucho por lograrlo. Ahí también gana mucho peso los conocimientos y la exigencia del espectador, pues si has visto pocos relatos así o simplemente estás dispuesto a pasar sus defectos por algo, es muy probable que disfrutes con ella.

El motivo de esta última afirmación se encuentra en que es cierto que Downey Jr. es el único que puede lucirse -no me extraña que el actor estuviera encantado con el guión de Schenk y Dubeque-, pero el resto del reparto aporta solidez y la puesta en escena de Dobkin puede que no añada gran cosa de por sí, pero esa suave y hasta casi elegante impersonalidad se ajusta a las necesidades del relato de entretenimiento básico para un público adulto que no sienta interés por las peleas, las explosiones o los cambios de plano cada segundo.

Robert Downey Jr. con Vera Farmiga en 'El Juez'

Siendo justo, ‘El Juez‘ no es realmente una mala película, pero sí es una que tenía a su disposición una serie de ingredientes que deberían haber sido la base para una obra mucho más interesante, y depende de cada uno que esto sea demasiado molesto o que sepa disfrutar de lo que puede ofrecernos. A mí me supo a poco, pero puede que a vosotros no os pase. Juicio nulo.