‘El Niño 44’, talento desperdiciado

Son muchas las películas que se han inspirado de forma más o menos directa en los crímenes de asesinos de la vida real y no hay ningún motivo para pensar ...
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Cartel de 'El Niño 44'

Son muchas las películas que se han inspirado de forma más o menos directa en los crímenes de asesinos de la vida real y no hay ningún motivo para pensar que eso vaya a cambiar en un futuro cercano. Lo que no es tan usual es coger a un homicida real y traspasarlo a una época diferente en la que acabó con sus víctimas, ya que es evidente que el momento histórico en el que actuó juega un papel determinante para entender lo que hizo.

Sin embargo, el escritor Tom Rob Smith no dudó en situar el caso real de Andrei Chikatilo, cuyos crímenes ya fueron retratados en la interesante tv movie ‘Ciudadano X‘ (Citizen X), durante los últimos años del mandato de Joseph Stalin en su primera novela. No he tenido ocasión de leerla, pero sí he podido ver ‘El niño 44‘ (Child 44), su adaptación cinematográfica protagonizada por Tom Hardy que es un buen ejemplo de cómo desperdiciar un reparto con tantos actores talentosos.

‘El niño 44’, quien mucho abarca…

Tom Hardy y Joel Kinnaman en 'El niño 44'

Nunca criticaré que una película sea ambiciosa, pero la cosa cambia si los que tienen ese ambición no tienen la capacidad para respaldarlo. Eso es lo que sucede en ‘El niño 44’ y el problema surge principalmente de dos cosas: El guión del también novelista Richard Price que no sabe cómo manejar todas las tramas de la película y el errático trabajo de puesta en escena de Daniel Espinosa que incluso acaba contagiándose a un apartado técnico que si miramos momentos ailados luce bien, pero que en su conjunto resulta bastante gris.

Sobre el guión de Price siempre me queda la duda de hasta qué punto es algo que pueda haber heredado de la novela por querer hacer una traducción audiovisual de la misma en lugar de una adaptación como dios manda -lo cual quiere decir hacer cambios de mayor o menor importancia según el caso-, pero lo que sí tengo claro es que ‘El niño 44’ tiene una narrativa confusa que no tiene la capacidad de saber elegir cuándo ha de profundizar en una trama, cuándo ha de saltar a otra y cuándo hay elementos que no funcionan y que quizá habría sido mejor eliminar o desarrollar de otra manera.

Jason Clarke y Tom Hardy en 'El niño 44'

Todo ello complica el trabajo para Espinosa, ya que equilibrar un guión deficiente es una tarea bastante complicada e incita más a apostar por el lucimiento personal, ya sea para simplemente demostrar de lo que eres capaz o para intentar limitar la importancia del libreto. Esto último era poco menos que imposible en el caso de ‘El niño 44’, ya que es una película en la que la historia y los personajes tienen una importancia capital y Espinosa simplemente no sabe qué hacer al respecto.

El resultado de ello es que Espinosa apuesta por un tipo de dirección o otro en determinadas escenas que no consigue transmitir una coherencia interna dentro de sus decisiones y además es incapaz de conseguir dotar de un ritmo fluido a ‘El niño 44’. Además, se le da especialmente mal las escenas en las que ha de mover mucho la cámara, llegando a crear una molesta -e innecesaria- sensación de confusión que le hace un flaco favor a la película. Simplemente no era el director adecuado y eso es algo que una nota ya durante sus primeros minutos.

Buenos actores echados a perder

Tom Hardy y Noomi Rapace en 'El niño 44'

No me cabe duda de que el reparto de ‘El niño 44’ será lo primero en lo que se fijen muchos de los que a partir de este viernes 19 de junio entren a una sala de cine española a verla, y la cuestión es que son, de largo, lo mejor de la función. Lo que no resulta tan estimulante es que ninguno de ellos tenga un papel que realmente les permita dar lo mejor de sí mismos, ya sea por tener una presencia que no va más allá de lo anecdótico -y pienso sobre todo en Jason Clarke– o porque las debilidades del guión acaban siendo un escollo que no siempre pueden sortear.

Está claro que Tom Hardy y Noomi Rapace, que ya habían coincidido hace bien poco estando ambos mucho mejor que aquí en la estimable ‘La entrega‘ (The Drop), son los que mejor parados salen, pero el guión nunca consigue dar la profundidad adecuada a su complicada relación personal y ésta acaba resultando pesada, quitando minutos a otras tramas que requerían una mayor presencia y dañando el trabajo de ambos.

Gary Oldman y Tom Hardy en 'El niño 44'

Por otro lado, resulta muy decepcionante que el psicópata interpretado por -¿spoiler?- Paddy Considine tenga una presencia tan insignificante en el relato y que sus motivaciones acaben reducidas a una breve escena expositiva que suena a algo ya oído en miles de ocasiones. Es una pena que Considine suele acabar reducido a papeles menores de escaso interés cuando ha demostrado en varias ocasiones que tiene el talento suficiente para liderar el reparto de una película.

Hay más rostros conocidos en ‘El niño 44’, pero únicamente merece la pena destacar el sobrio trabajo de Gary Oldman, ya que Vincent Cassel está por ahí como bien podría haber estado cualquier rostro poco conocido, mientras que Joel Kinnaman sí que defiende con dignidad a su Vaisili, pero la construcción del personaje es tan esquemática y predecible que uno nunca llega a interesarse demasiado por su aportación a la película.

En definitiva, ‘El niño 44’ es una película que podría haber sido muy buena y que tenía ciertos ingredientes para ello, pero los numerosos problemas fallos de su guión y el hecho de haber contratado a la persona equivocada para dirigirla han hecho que acabe siendo una enorme desilusión en la que bien poco importa ver a ráfagas el talento de algunos de sus protagonistas, ya que difícilmente podría estar más desaprovechado sin que simplemente fuera porque los propios actores se dejasen llevar. Una pena.