Entrevista al director Emilio Martínez-Lázaro: “Las secuelas no me hacen gracia”

Nacido en Madrid en 1945, Emilio Martínez-Lázaro empezó a estudiar ingeniería industrial antes de decidir que lo suyo era el cine. Tras realizar un par de ...
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Nacido en Madrid en 1945, Emilio Martínez-Lázaro empezó a estudiar ingeniería industrial antes de decidir que lo suyo era el cine. Tras realizar un par de cortometrajes, daría el salto al largo en 1971 rodando uno de los segmentos de ‘Pastel de Sangre’. Tras ello estuvo varios años trabajando en la pequeña pantalla, pero su carrera cambió para siempre en 1978 con ‘Las Palabras de Max’, cinta que obtuvo el prestigioso Oso de Oro en el Festival de Berlín, honor que compartió con las también españolas ‘Las Truchas’ y ‘Ascensor’.

Desde entonces ha rodado títulos como ‘Lulú de Noche’, ‘Amo tu Cama Rica’, ‘El Otro lado de la Cama’, ‘Las 13 Rosas’ u ‘Ocho Apellidos Vascos’. Esta semana estrena ‘Ocho Apellidos Catalanes’, segunda entrega del mayor éxito económico de su carrera, y con motivo de ello he tenido la ocasión de entrevistarle. Más abajo encontraréis el resultado de nuestra charla.

Apellidos Vascos

Apellidos Vascos

Vista en perspectiva, ¿Cuál crees que fue tu principal aportación al éxito de ‘Ocho Apellidos Vascos’?

Lo pensaba igual en el momento, el trabajo con los actores. Por decirlo de una manera muy rápida y simple, aunque hice todo lo que tengo que hacer, pero yo creo que el gran hallazgo de la primera fue hacer que Karra fuera Karra, que Carmen Machi fuera Carmen Machi, ponerle a Clara muchísimo más papel del que tenía y con Dani ayudarle a dar sus primeros pasos en el cine, porque no era un actor.

¿Qué enfoque le diste a ‘Ocho Apellidos Catalanes’ para evitar caer en la repetición y que no fuera más de lo mismo?

Bueno, pues sencillamente seguir un poco el guión estupendo de Borja Cobeaga y Dego San José. Leyéndole ya se veía que Karra era de otra manera, que había cambiado de carácter y eso ya me daba un pie… Que Dani estaba enfadado con su mujer y por tanto tenía que hacer un esfuerzo, tenía que poner una situación de paroxismo nada más empezar la película para luego ir allí y volver a ser el mismo Dani de antes… Han sido cambios que venían dados por el guión y luego algunos personajes que yo me he centrado un poco más en ellos, el de Berto y el de Belén Cuesta.

Escena Catalanes

Escena Catalanes

¿Cuál crees que es la principal aportación a la película de Berto Romero, Belén Cuesta y Rosa María Sardá, las grandes novedades de ‘Ocho Apellidos Catalanes’?

La Sardá lo que aporta es una sabiduría y una maestría que es algo que incluso me comentaron el resto de los actores. Ella domina la escena, cuando está se zampa al resto y el único que se puede enfrentar un poco es Karra. Los demás sólo pueden callarse y decir amén. Berto aporta frescura, ya que es nuevo en esta plaza, pero tiene un talento increíble para la rapidez mental y aquí hace un papel que no tiene nada que ver con sus papelitos en otras dos películas, donde básicamente hacía de sí mismo. Aquí tiene un papel muy raro que le han escrito Borja y Diego, hace de un hípster que está por encima del bien y del mal, ciudadano del mundo como él mismo dice y lo hace de una manera magistral.

Carmen Karra

Carmen Karra

La película gira alrededor de dos parejas que se tienen que reconciliar, pero el problema, por así decirlo, es que comparten menos escenas, ¿Cómo hiciste para evitar que la química entre ellos se diluyera?

Yo creo que tenía una ventaja a mi favor y es la gran calidad de los actores, ya que basta con que se vean un poquito Karra Elejalde y Carmen Machi para que luego la cosa funcione cuando hago una escena más larga con ellos. Funciona gracias a que tienen un carisma brutal para el público. Empiezan a hablar y no hace falta explicar mucho. El que ha visto la película anterior ya sabe de dónde vienen, pero incluso el que no la haya visto y sólo sepa que al principio se enfadan, se separan y que luego va a haber pequeñas puyas de ella hacia él cuando luego los ve en el banco en la escena de la gran discusión ya lo va a aceptar.

Apenas ha pasado un año y medio desde el estreno de ‘Ocho Apellidos Vascos’, que contaba una historia bastante cerrada, ¿no crees que con tanta celeridad puede haber cierto rechazo por parte del público?

Espero que no. Yo noto que hay una expectación máxima, pero puedo equivocarme y precisamente estar demasiado cerca. Es una posibilidad que yo tengo contemplada, que nos hayamos adelantado y que un poco más tarde habría sido mejor.

No es la primera secuela que ruedas, pero en el cine español no hay mucha costumbre de hacerlas, ¿a qué crees que se debe?

Pues a que tenemos buen gusto, porque a mí las secuelas no me hacen ninguna gracia. Yo las dos que hecho vienen dadas por dos enormes éxitos de taquilla y naturalmente los productores quieren aprovecharlas. Yo que he hecho la anterior me veo un poco en la tesitura de hacerlas y las cojo con mucho gusto, no es que me obligue nadie. Sin embargo, creo que lo ideal es no hacer hacer secuelas, es hacer películas originales en sí mismas.

Rodaje Catalanes

Rodaje Catalanes

¿Cuál es la escena que más disfrutaste rodando de ‘Ocho Apellidos Catalanes’?

He disfrutado con muchísimas. Te voy a decir varias porque no me puedo quedar con sólo una. La del flamenco de Sevilla cuando toca palmas Karra Elejalde. Ahí es que Karra había cosas que estaba haciendo mirándome a mí porque veía que me estaba riendo tanto con lo que hacía que me miraba directamente a mí. Esa es una, otra sería la de Clara Lago y Dani Rovira en su habitación cuando ella se quiere poner su vestido y se produce el equívoco. Ellos dos están sensacionales y se ve que siguen enamorados, se nota clarísimamente sin que se diga nada.

*** El epílogo hasta cierto punto cierra la historia…**

Se me ha olvidado, esa escena me encanta también.

Ese momento hasta cierto punto cierra la historia, pero también abre la puerta para una posible tercera entrega, ¿Estarías dispuesto a dirigirla en caso de que surja?

Si no me gusta mucho el guión, no. Tendrían que convencerme.

Emilio Martinez-Lazaro

Emilio Martinez-Lazaro

La primera fue un gran éxito en su momento, pero actualmente el cine español pasa por una situación un poco complicada, cuesta más sacar adelante proyectos, ¿cómo lo ves tú?

Pésima. No tiene nada que ver lo que me pasa a mí, que me va muy bien. La situación del cine español no puede ser peor. La gente rueda y hace todo gratis. Las hacen con esas cámaras pequeñas de ahora, estupendas por otra parte. Están muy bien terminadas, pero las hacen sin producción, distribución… No las estrenan y hay muchísima gente implicado en esto con unas ganas enromes de hacer cine y me siento muy avergonzado de que no nos plantemos todos y hagamos que esto cambie.

No puede ser tener marginada a toda esa gente joven que quiere hacer cine de una forma tan brutal. Otros marginados son los que tienen mi edad, que ninguno trabaja quitándome a mí y a Carlos Saura. Los demás han sido eliminados también del panorama. Está todo en precario a tope. Películas como ‘Ocho Apellidos Catalanes’ no significan nada respecto al cine español en general.

¿Qué nos podrías contar de tus próximos proyectos?

Yo quiero hacer una comedia con otro tono distinto, donde la farsa apenas exista. Más intimista. Luego hay una película que me gustaría muchísimo hacer, que transcurre en la época de la guerra civil o de la posguerra, no sé si porque me gustaría mucho a mí o para joder a aquellos que dicen que no habría que hacerlas.

Muchas Gracias, Emilio.