‘Eternal’, el peor plan diabólico posible

No tengo ningún problema para entender a aquellos que se quejan amargamente de que en Hollywood cada vez se abusa más de las remakes, los reboots, las ...
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hace karma
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Cartel de 'Eternal'

No tengo ningún problema para entender a aquellos que se quejan amargamente de que en Hollywood cada vez se abusa más de las remakes, los reboots, las secuelas, las precuelas y los spin-offs -en algunos casos incluso se llega a combinar varias de esas opciones en la misma película-. Es una tendencia inevitable y que cada vez va a ir a más, sobre todo si grandes apuestas como ‘Tomorrowland: El mundo del mañana’ fracasan con estrépito, pero lo que también es cierto es que prácticamente todas las historias han sido ya contadas en la gran pantalla.

Como consecuencia de esto último, el cine ha de pensar en formas más o menos ingeniosas de reciclar lo que ya hemos visto en varias ocasiones. El problema viene cuando una cinta actual coge un título clásico y se limita a fusilarlo de mala manera sin tan siquiera tener permiso para hacerlo. Por mi parte no tengo nada en contra de esos remakes encubiertos, pero es que ‘Eternal‘ (Self/Less) no es más que un horrible remake encubierto de mi película favorita, prescindiendo de todo lo bueno de aquella y añadiendo un error tras otro.

Eternal‘, un horrible remake encubierto

Ben Kingsley en 'Eternal'

Ya os comentado en varias ocasiones que ‘Plan Diabólico‘ (Seconds) sería la cinta que elegiría si tuviera que responder a la pregunta de cuál es mi película favorita. Su historia giraba alrededor de un hombre cansado de su existencia que entra en contacto con una empresa que le ofrece un cambio de cuerpo para iniciar una nueva vida, lo cual le obliga a romper con todos sus seres queridos y a mantener en secreto que en realidad no es quien dice. El principal cambio en la premisa de ‘Eternal‘ es que el protagonista es un millonario con una enfermedad terminal que básicamente no tiene otra salida si quiere seguir vivo.

Curiosamente, es durante sus primeros minutos cuando ‘Eternal‘ consigue interesarme algo, pero lo hace gracias a un Ben Kingsley que sabe dotar del dramatismo necesario a su personaje para que así las limitaciones del guión -la relación con su hija no podría ser más esquemática y vulgar-, en las que ya entraremos en profundidad más adelante, y la anodina puesta en escena de Tarsem -no esperéis aquí rastro alguna de la fuerza visual del director de la notable ‘The Fall: El sueño de Alexandria‘, ya que opta por un acabado estándar e impersonal en el que no se nota su mano lo más mínimo- pasen desapercibidas en primera instancia.

Todo esto se va al traste en cuanto Kingsley se convierte en Ryan Reynolds, pero ya antes habían empezado a surgir debilidades en el mismo momento en el que se empieza a dar importancia a todo el proceso para conseguir un nuevo cuerpo. Sí que agradezco que el libreto de los hermanos Pastor no caiga en el error de querer sorprendernos a toda costa, pero hay un punto intermedio entre eso y que todo sea tan obvio que hasta mi inteligencia se sienta insultada por los detalles sueltos aquí y allá con los que quieren ir aclarando todo para que cualquier espectador se cosque de lo que está sucediendo y de lo que va a pasar después.

De la intriga de saldo a la acción descerebrada

Ryan Reynolds en Eternal

También es cierto que a ‘Eternalno le interesa tanto el misterio -quizá por ello lo dibuja de tan mala manera- como el hecho de utilizar una jugosa premisa de ciencia-ficción para convertir la película en un correcalles absurdo y con muy poco interés. Dejando de lado la escasa energía que aporta Tarsem, son dos los principales responsables de que la película acabe convirtiéndose en un espectáculo interminable en el que lo único que quieres es que todo acabe cuanto antes: Los personajes vacíos y los sinsentidos en los que incurre el guión.

Lo primero es algo que ya resulta evidente cuando Reynolds renuncia por completo a mantener cualquier tipo de continuidad, tanto en reacciones físicas como emocionales -es alucinante la cara de pasmado que tiene en no pocas escenas-, con lo mostrado previamente por Kingsley. No sé hasta qué punto eso es culpa suya o responsabilidad del guión, pero lo que tengo claro es que me parece un fallo de casting enorme, ya que ahí falla con estrépito y durante las escenas de acción acaba resultando de lo más anodino. El resto de personajes es que simplemente no tienen nada que ofrecer más allá de ser rellenos necesarios para la historia del protagonista y ese es el tratamiento que reciben.

Por su parte, el guión de los Pastor cae en varios errores graves cuando la acción se desata, siendo el mejor ejemplo de ello las diferentes reacciones del personaje interpretado por Victor Garber cuando el protagonista va a pedirle ayuda. Si acabáis viendo ‘Eternal‘, ya me diréis si hay forma alguna de ver como algo lógico las diferentes reacciones que va teniendo. Con todo, no deja de ser el punto culminante de una cascada de lugares comunes repletos de giros cuestionables para encima acabar llegando hasta donde todo el mundo debería saber que la historia nos iba a llevar.

En definitiva, Eternal‘ es una completa pérdida de tiempo que fusila ‘Plan Diabólico’ de la peor de las maneras posibles. Apenas el trabajo de Ben Kingsley merece ser rescatado de la quema de este desastre que a priori puede incluso crear esperanzas sobre la posibilidad de ser un relato profundo e interesante, pero que a la hora de la verdad acaba siendo mucho más superficial que la aceptable cinta de la que os hablé hace unos días pese a que esa abrazaba abiertamente el serlo para divertirse sin rubor alguno.