‘Hitchcock/Truffaut’: lecciones sobre el (buen) cine

En 1962, dos grandes maestros, Alfred Hitchcock y François Truffaut, se reunieron en torno a la mesa de una de las salas de los estudios de Universal ...
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En 1962, dos grandes maestros, Alfred Hitchcock y François Truffaut, se reunieron en torno a la mesa de una de las salas de los estudios de Universal Pictures y, con la ayuda de una traductora, mantuvieron una larga charla sobre cine que duró ni más ni menos que una semana. Cuatro años más tarde, esas conversaciones se convirtieron en un libro imprescindible para el estudio del séptimo arte, que su autor Truffaut, decidió titular ‘Hitchcock/Truffaut’ (1966) –(‘El cine según Hitchcock’, se tituló en español)–.

Truffaut conocía cada obra de Hitchcock, desde las primeras películas (muchas de ellas mudas) hasta las últimas. Y las conocía como un fan devoto, un crítico de cine escrupuloso y como director profesional de largometrajes. Y, a pesar de la cerrada personalidad de Hitchcock consiguió que este se abriera y recordara sus cintas hacia delante y hacia atrás, e incluso acabó por reconocer –a regañadientes- que en ellas también se reflejaban temas cristianos como el pecado y la culpa.

La versión cinematográfica del libro de Truffaut

Hitchcock Truffaut Fincher

Hitchcock Truffaut Fincher

Justo medio siglo después de que la primera edición de esta obra viera la luz, llega a la gran pantalla lo que podría considerarse su versión cinematográfica. El filme, que ha sido bautizado con el nombre original del libro (‘Hitchcock/Truffaut’), ha sido dirigido por el escritor de cine y realizador de documentales Kent Jones, quien también se ha encargado del guión junto a Serge Toubiana.

Tomando como punto de partida el coloquio que se produjo entre ambos directores, Jones ha conseguido que ‘Hitchcock/Truffaut’ (2015), se convierta en un magnífico documental en el que la cámara se desliza sobre las páginas del libro, destacando pasajes, recuperando fotos, grabaciones y cartas que ambos se intercambiaron.

Además, cuenta con la colaboración de grandes directores de nuestra época cuyo cine se ha visto bastante influido por el de Hitch: David Fincher, James Gray y Arnaud Desplechin están excelentes en su intervenciones, mientras que la aparición de Martin Scorsese resulta algo excesiva, al contrario que la Peter Bogdanovich. También participan Olivier Assayas, Richard Linklater, Paul Schrader, y Kiyoshi Kurosawa.

El mejor director británico de la época

Hitchcock

Hitchcock

En los años 60, el cine de Hitchcock no gozaba de buenas opiniones entre los críticos de cine, que le acusaban de explotar siempre la misma historia, e incluso le reprochaban que hiciera películas pensando únicamente en el público, a lo que Hitchcock respondía que no comprendía “como otros realizadores podían hacer cine pensando solo en ellos mismos”. Lo que Truffaut pretendía con su libro era demostrar que el cine de Hitchcock era mucho más que un simple derroche de suspense, como muchos creían… era el mejor cine británico realizado hasta la época.

Así, Jones acerca al público una nueva manera de comprender el lenguaje de las películas de Hitchcock: cómo concebía él este arte, su gusto por poner en escena situaciones poco comunes e incluso inverosímiles –“lo convencional me aburre” –decía. Hitchcock fue un artista metafísico en cuyo escabroso cine consiguió representar la humanidad como algo espeluznante, inquietante e incluso perverso.

Mediante el uso de planos y encuadres concebidos de forma rigurosamente matemática era capaz de provocar en el espectador sensaciones de ansiedad, miedo y angustia. A través de la cámara conseguía imitar la mirada de un personaje, invitando a los espectadores a participar de cierta forma de voyeurismo (como ocurre, por ejemplo, en ‘La ventana indiscreta’ (‘Rear Window’, 1954). Hitchcock escribía y se comunicaba con la cámara, literalmente.

La cara menos amable de Hitchcock

Psicosis

Psicosis

Sobre todos estos aspectos trata el documental. En él se lleva a cabo un análisis tanto temático como técnico: mientas que la primera parte es una introducción general sobre el personaje, la obra y las temáticas habituales de los filmes de Hitchcock (crímenes, psicopatologías, adulterio…), la segunda parte se centra en el análisis más técnico de tres de sus películas: ‘Falso culpable’ (‘The wrong man’, 1956), ‘Vértigo’ (1958) y ‘Psicosis’ (‘Pyscho’, 1960).

La cinta de Jones sirve como un recordatorio de que los filmes de Hitchcock (especialmente los que realizó a partir de 1960) son un fiel retrato su complicada y oscura psique. Como dice Fincher en una de sus intervenciones en el documental, “su mejor obra (‘Vértigo’) es un cordón umbilical directamente conectado a su subconsciente“.

El director también retrata otros aspectos menos amables del cineasta, como por ejemplo lo poco que le importaban los actores (los comparó con el ganado) a quienes utilizaba para conseguir sus objetivos cinematográficos sin darles la oportunidad de expresar opinión alguna. Incluso tuvo algunas dificultades con las estrellas del método, como por ejemplo con el actor Montgomery Clift, con el que tuvo ciertos rifirrafes durante el rodaje de ‘Yo confieso’ (‘I Confess’, 1953).

El gran olvidado: Truffaut

Truffaut

Truffaut

Los únicos inconvenientes que observo en este excelente documental son la escasa referencia a cintas de Hitchcock anteriores a 1940, la falta de profundidad sobre la persona de Truffaut y la poca de diversidad entre los entrevistados (que no entrevistadas…). Además de esto, el filme está bien para los que ya conocen el cine de ambos realizadores, pero resultará un poco desconcertante para quienes conozcan poco o nada sobre ellos.

En este sentido, y especialmente en la primera parte de la película, deberían haber usado algunas herramientas útiles para el espectador, como por ejemplo titular los filmes de los que se está hablando, en lugar de pasar de uno a otro dando por hecho que todo el mundo los conoce.

En definitiva, esta película documental se compone como una mirada retrospectiva hacia la obra de un artista que acabó por cuestionarse si realmente estaba atrapado en su propio estilo. “Si intentase hacer otra cosa, sería como el pintor Mondrian tratando de pintar un Cézanne,” –escribió a Truffaut– “Tal vez él pueda, pero… ¿quién lo aceptaría?

Lo mejor: Es una buena revisión sobre Hitchcock y su cine. Lo peor: La cinta se centra exclusivamente en él. Nos quedamos con ganas de conocer un poco más a Truffaut y sus trabajos.