Jerry Goldsmith | ‘El rostro del fugitivo’, de Paul Wendkos

Incluida junto a otras cuatro como aquellos títulos musicados por Jerry Goldsmith que no tendrían cabida en este especial por cuanto había sido incapaz de ...
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El Rostro Del Fugitivo Poster

Incluida junto a otras cuatro como aquellos títulos musicados por Jerry Goldsmith que no tendrían cabida en este especial por cuanto había sido incapaz de encontrarlos en una exhaustiva búsqueda por los cuatro rincones de la red, he de agradecer la inestimable y providencial ayuda de mi compañero Alberto en brindar la oportunidad de que dos de dichas películas hayan causado baja de entre las inencontrables y finalmente vayan a poder ver la luz en el muy prolongado recorrido que haremos por la filmografía del maestro.

Un recorrido en el que finalmente sólo faltarán ‘The Crimebusters’ (id, Boris Sagal, 1962), ‘The Travelling Executioner’ (id, Jack Smight, 1970) —que el otro día se me pasó incluir en las no encontradas— y ‘Pasiones en juego’ (‘Players’, Anthony Harvey, 1979), y que hoy hace estación en el segundo de los numerosos westerns a los que Goldsmith puso música a lo largo de sus años de trayectoria profesional. Un nutrido grupo formado por algo más de una docena de producciones que, en ciertos momentos, servirán como perfecto ejemplo de la innata capacidad del compositor para trasladarnos al polvoriento far west.

‘El rostro del fugitivo‘, a medias

El Rostro Del Fugitivo 1

Con una carrera que comenzó a forjarse en la televisión y que sólo cuenta con quince producciones para la gran pantalla escondidas en el más de centenar de películas para televisión y series que se le acreditan, Paul Wendkos firmaba ‘El rostro del fugitivo (‘Face of a Fugitive’, 1959) el mismo año que ponía en pie la primera de las tres entregas de las aventuras de Gidget, una adolescente algo alocada que fue encarnada por Sandra Dee y que, a día de hoy, es lo que más se recuerda de la trayectoria del desaparecido cineasta.

Y lo cierto es que no es de extrañar dado que, ciñéndonos de forma exclusiva a sus títulos para la gran pantalla, lo que este nativo de Philadelphia firmó en los primeros años de su recorrido profesional es, casi en cada parada, de limitado interés cinematográfico. Afortunadamente no es ese el caso de lo encontramos en el western que hoy nos ocupa, un título que se ajusta a lo que hablábamos el otro día sobre el género en la entrada de ‘Black Patch’ (id, 1957) y del que resaltan tanto el trabajo de Wendkos como el de su protagonista, un espléndido Fred McMurray.

El Rostro Del Fugitivo 2

El primero, aunque somete su realización a muchos de los patrones que abundaron en el género, da a la par con soluciones que intentan alejarse de forma consciente de lo que movía al mismo. Y aunque se quede lejos de conseguir lo que otros cineastas ya habían afirmado o llegarían a afirmar sobre el western, hay algún momento en el que la cinta consigue escapar del estándar, y de entre ellos ninguno mejor que el tiroteo final en el pueblo, rodado con brío, inteligencia y un preciso sentido de la tensión.

Del segundo, dos son las disquisiciones que habría que arrojar aquí. Una, que es de lejos lo mejor en términos interpretativos que ofrece la cinta —atención a lo hierático de Lin McCarthy como el sheriff— y se merienda a placer a todos sus compañeros. Y dos, que lejos de ser lo mejor que pudimos verle a MacMurray en la gran pantalla —ahí estaba Billy Wilder para arrancarle su más grande papel en la incomensurable ‘Perdición’ (‘Double Indemnity’, 1954)—, es el personaje de Jim Larsen, ese fugitivo de la justicia que da título al filme, una espléndida muestra del buen hacer del bonachón actor.

Desafortunadamente, a la suma de lo que dirección y actor ofrecen, vienen a restarse valores como un montaje bastante pobre que sólo brilla en el citado final, unos actores que nunca terminan de creerse a sus personajes —y, por tanto, ¿quién va a creérselos a ellos?— y un guión que toca palos de sobra explorados en anteriores producciones del género y del que nunca puede afirmarse que la sorpresa sea la estrella que lo guía. Y de la música, ¿qué cabría afirmar sobre la música? Pues más o menos lo mismo.

‘El rostro del fugitivo‘, la música

El Rostro Del Fugitivo 3

Inequívocamente Goldsmith, el score de ‘El rostro del fugitivono ofrece nada que el compositor ya no hubiera dicho con ‘Black Patch’. De hecho, son tan comunes las decisiones que va tomando y tan escueto el protagonismo de la música en el transcurso de la acción, que cabe plantearse de cuánto tiempo dispondría el músico para escribir una partitura que, de la misma manera que su primer filme, vuelve a brillar en el variado uso que se le da al tema de amor, convertido de nuevo en motivo central y recurrente a lo largo del metraje.

Sin edición en disco que corrobore las impresiones que se van obteniendo durante el visionado de la cinta son las correctas, y que no es abundante lo que puede destacarse aquí, está muy claro que por mucho talento que tuviera Goldsmith desde el comienzo de su andadura, las limitaciones propias de la práctica profesional en aquellos años, con varios proyectos cinematográficos simultaneándose con lo que el músico estaba llevando a cabo en la televisión, dejaban poco o ningún espacio a un normal desarrollo de la creatividad y terminaban provocando que fuera complicado aportar sonoridades que sumaran valores de entidad a la experiencia cinematográfica.