‘La serie Divergente: Insurgente’, la peor cara de las distopías juveniles

Las productoras de Hollywood llevan varios años prestando especial atención a sacar adelante relatos de género de corte juvenil cuyo original literario ...
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Cartel de 'La serie Divergente: Insurgente'

Las productoras de Hollywood llevan varios años prestando especial atención a sacar adelante relatos de género de corte juvenil cuyo original literario goza de una gran cantidad de seguidores. El boom alcanzó nuevas cotas como resultado del éxito de La saga Crepúsculo y actualmente tiene a su mejor representante en Los juegos del hambre, existiendo también triunfos a otro nivel y un cada vez mayor número de fiascos en los que la deseada franquicia nunca llega a pasar de su primera entrega.

Dentro de esa línea, las distopías se habían erigido como las que más habían llamado la atención del público, pero todo lo que sube tiene que bajar y la fórmula está empezando a dar síntomas de agotamiento, tanto en lo artístico como en lo comercial. Sin embargo, lo que a nosotros realmente nos interesa ahora es lo primero y hasta me da cierta pena tener que deciros que ‘La serie Divergente: Insurgente‘ es un desperdicio de talento y dinero que agrava y aumenta los problemas de ‘Divergente‘ y se deja por el camino -casi- todas sus virtudes.

‘La serie Divergente: Insurgente‘, una pérdida de tiempo

Theo James y Shailene Woodley en Insurgente

Ya os comenté en su momento que el tramo final de ‘Divergente‘ se me había hecho bastante pesado al volverse todo demasiado atropellado y estirarlo más de la cuenta. Tampoco había quedado muy satisfecho con la intensidad a medio gas con la que abordaba los aspectos más espinosos de su naturaleza distópica, pero lo que nunca llegaba a suceder es que todo resultase tan repetitivo en sí mismo -y no en comparación a otros títulos similares- o confundiese la parsimonia con la profundidad, que es exactamente lo que sucede en el caso de ‘La serie Divergente: Insurgente‘.

Además, ‘La serie Divergente: Insurgentenunca llega a transmitir la sensación de ser un relato bien cohesionado, sino la suma de escenas más o menos elaboradas que acaban perdiendo toda su efectividad a medida que somos conscientes de que la progresión dramática que nos ofrece es casi inexistente. Una de las claves de ello es que estamos ante una obra que nunca supera su naturaleza de mera etapa de transición por mucho que se arriesgue algo más que otras propuestas similares con varias muertes y unas cuantas -muy poco conseguidas- traiciones.

Tampoco ayuda demasiado lo huecos que resultan todos los personajes, ya que incluso los momentos más dramáticos, prácticamente todos ellos reservados para una correcta Shailene Woodley, carecen de fuerza. Por mi parte, no tengo especial problema en que se potencie la acción por encima del desarrollo de personajes, pero para ello hay que ofrecer algo arrebatador en el primer apartado y unos mínimos en lo segundo, algo que no sucede en ‘La serie Divergente: Insurgente‘, ya que es un mal refrito de ideas ya vistas en infinidad de ocasiones y hasta las escenas de acción son mucho más rutinarias -y carentes de emoción- de lo esperado.

Deficiente en todos los niveles

Kate Winslet en Insurgente

La idea de que el personaje interpretado por Kate Winslet ganase protagonismo parece una idea inmejorable sobre el papel, ya que es una actriz muy capacitada para dar vida a una villana memorable, pero es que a la hora de la verdad esa mayor presencia se limita a dar vueltas una y otra vez sobre lo que ya conocíamos de ella gracias a ‘Divergente‘. Esto convierte en imposible tomarse en serio una sociedad distópica en la que ya había que dar un salto de fe tremendo para aceptar una división por clases que no es más que una mala copia de lo realizado con los estudiantes de Hogwarts.

Eso sí, aún más decepcionante es el fichaje de una Naomi Watts que se limita a poco más que hacer bulto y cobrar un jugoso cheque por simplemente dejarse ver en una producción de estas características. Del resto del reparto tampoco merece la pena decir mucho más que es una lástima que la franquicia esté desaprovechando de forma demencial el talento de un Miles Teller que seguro que preferiría estar haciendo cualquier otra cosa que aparecer aquí, pero al menos gana algo de peso y defiende como buenamente puede la cambiante personalidad de Peter.

Por último, he de señalar que el cambio de dirección se nota principalmente en la planificación de las escenas de acción, más numerosas y con más dinero para incidir en su espectacularidad, pero eso resulta insuficiente cuando, como ya he señalado, acaban volviéndose muy repetitivas, por no mencionar el hecho de que la más interesante ya había destripada casi por completo en su primer tráiler -¿dónde quedó esa sana tradición de no desvelar nada de importancia en el teaser?-. Por lo demás, apenas noto nada que merezca la pena reseñar en el cambio de Neil Burger a Robert Schwentke.

Shailene Woodley en Insurgente

En definitiva, ‘La serie Divergente: Insurgente‘ es una secuela que hace mal prácticamente todo, ya que su historia nunca engancha, sus momentos más emocionales carecen de alma, las escenas de acción resultan cansinas y su reparto es incapaz de insuflar vida a una obra que nunca termina de decantarse entre ser un simple entretenimiento o una intensa reflexión. Esta falta de claridad destruye los débiles cimientos construidos en ‘Divergente‘ y la convierte además en una mala película.