‘Lejos del mundanal ruido’, el feminismo en el siglo XIX

¿Qué pasa si mezclas a Thomas Vinterberg, creador junto a Lars von Trier del movimiento Dogma 95 -aunque hace años que dejó de asociarse con él- y a Thomas ...
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Lejos Del Mundanal Ruido Poster

¿Qué pasa si mezclas a Thomas Vinterberg, creador junto a Lars von Trier del movimiento Dogma 95 -aunque hace años que dejó de asociarse con él- y a Thomas Hardy, uno de los autores clásicos de la literatura inglesa, adaptado al cine y a la televisión en innumerables ocasiones? Pasa la adaptación de Lejos del mundanal ruido (‘Far from the Madding Crowd’), el primer gran éxito de Hardy y todo un alegato feminista considerando la época, que se publicó en 1874 por capítulos en la revista Cornhill Magazine, con una fuerte presencia de la BBC en su producción y que se aleja mucho del cine al que nos tiene acostumbrados el danés.

Lejos del mundanal del ruido termina siendo una combinación extraña de querer mantener el espíritu feminista de la novela y a la vez intentar plasmar el personalísimo estilo de Vinterberg en ella. El resultado es un melodrama ambientado en la campiña inglesa, que funciona por momentos gracias a la química silenciosa de sus protagonistas Carey Mulligan y el belga Matthias Schoenaerts, pero cuyo ritmo decae al complicarse la trama.

Hacer lo correcto

Lejos Del Mundanal Ruido

Llevada a la gran y pequeña pantalla en varias ocasiones, Lejos del mundanal ruido narra la historia de una joven, Bathsheba Everdene, que se debate entre tres hombres. Habiendo heredado de forma repentina la granja de su tio, se convierte en la única mujer y la más joven propietaria de una granja de su localidad, en posición de escoger entre sus pretendientes: el atractivo sargento Fran Troy, el maduro adinerado William Bolwood y el criador de ovejas Gabriel Oak, que también fue su primer pretendiente. A medida que Bathsheba les va conociendo, se va dando cuenta de que a una mujer de su tiempo no le resulta nada fácil expresar sus sentimientos en un mundo dominado por hombres. Finalmente, cuando escoge marido empieza a añorar la sencillez de su vida de soltera.

Narrada de forma clásica, aunque sin renunciar a alguna cámara al hombro y a dejar ver evidentes fallos de raccord -herencia de por su pasado Dogma-, Lejos del mundanal ruido arranca muy bien, presentándonos a los personajes de Bathsheba y Gabriel. Ya desde este principio y aún estando en casi un mismo estatus social, Bathsheba decide rechazar su propuesta de matrimonio: desea ser una mujer independiente, hacer lo correcto para su razonamiento, no depender de un hombre. Al heredar la granja, ella requerirá de sus servicios como granjero, convirtiéndose algo así como un guardián silencioso del bienestar de ella, de su independencia.

Pero el ser humano es volátil y la pasión y el instinto pronto entrarán en juego, y el mundo de esta mujer empresaria se tambalea. Y aquí, en este contraste irracional de los personajes creados por Thomas Hardy es cuando la cinta de Vinterbeg parece atrapar toda nuestra atención y trata de mostrarnos todos los ángulos de cada personaje, aunque parece que se queda a medias y es entonces cuando el ritmo de la película decae y desearíamos que volviera al principio para plantear la trama de nuevo.

Tres hombres para una mujer

Far From The Madding Crowd2

Por suerte el reparto de Lejos del mundanal ruido es magnético. Encabezado por la siempre fascinante Carey Mulligan, dando vida a esa mujer moderna, que lucha contra los convencionalismos de la época, apariencia frágil y carácter fuerte e indepentte. Junto a ella, tres hombres de altura: el imponente belga Matthias Schoenaerts, fuerte, mirada tierna e inglés perfecto, dando vida al protector silenciosa; el siempre genial Michael Sheen -¿’Masters of Sex’, alguién?- como el pretendiente adecuado y el cada vez más solicitado Tom Sturridge, como detonador de la pasión y la irracionalidad.

En definitiva, Lejos del mundal ruido es una correcta adaptación de la obra de Hardy, aunque bien es cierto que nos hubiéramos disfrutado muchísimo más al ver la misma historia contada de una forma menos convencional y con el personalísimo estilo que Vinterberg demostró en títulos como ‘Submarino’ (2010), ‘Querida Wendy’ (‘Dear Wendy’, 2005) o la mismísima ‘Celebración’ (‘Festen’, 1998).