‘Loreak’, la importancia de las flores

Vale, puede que ‘Loreak‘, la nueva película de los vascos Jon Garaño y José Mari Goenaga sea una película minoritaria y que no llegue a ...
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Loreak

Vale, puede que Loreak, la nueva película de los vascos Jon Garaño y José Mari Goenaga sea una película minoritaria y que no llegue a estrenarse en muchas ciudades españolas, pero no por ello, es menos interesante que cualquier título estrenado en las últimas semanas. Sin ir más lejos, era una de las grandes favoritas de la sección oficial del pasado Festival de Cine de San Sebastián por su sencilla sensibilidad.

Pero el logro es mayor, y es que Loreak no sólo sorprendió a todos, sino que también hizo historia al ser la primera película rodada íntegramente en euskera en competir por la preciada Concha de Oro en el festival donostiarra. ‘Loreak‘, que significa ‘flores‘ en euskera es un delicado y romántico ejercicio sobre el amor, la muerte, la soledad y las segundas oportunidades.

La importancia de las flores

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Goenaga y Garaño se convirtieron en embajadores del cine vasco cuando en 2010 estrenaron ’80 egunean’, su anterior trabajo y también rodado enteramente en Euskera y que tuvo una larga vida festivalera además de una vida comercial internacional al ser estrenada en países como Francia. Por suerte, el lenguaje utilizado termina convirtiéndose en una mera anécdota ya que la película (y como ya hizo su predecesora) rompe con los prejuicios sobre que el cine vasco es demasiado local para ser entendido fuera del País Vasco.

Sin perder ni un ápice de su identidad gracias al lenguaje, los paísajes y las formas, y en una aparente simplicidad, Garaño y Goenaga nos presentan en Loreak a Ane, una mujer entrando la menopausia, que un día recibe un ramo de flores. Un hecho que se repetirá semana tras semanas y de forma anónima. Un simple ramo de flores que hará despertar sentimientos que parecían olvidados entre Lourdes y Tere, una mujer y su suegra que nunca se llevaron bien.

Las flores de ‘Loreak‘ son, en cierta forma, detonadoras y resolvedoras del conflicto, teniendo a tres mujeres en vilo durante varios años. Dividia en tres segmentos diferentes que corresponden a la persona que recibe o se topa con las flores de una forma u otra, la película trata de forma sútil temas tan grandes y complicados como el amor, la muerte, los celos e incluso la crisis de mediana edad.

La delicadeza de las flores

Loreak (foto Película) 5656

Pero sin duda, lo más interesante no es lo qué nos cuenta si no cómo nos lo cuenta. Con un estilo sencillo que roza el costumbrismo, Garaño y Goenaga dan cara a su historia con una sensibilidad y delicadeza que hace honor al nombre de la cinta. Gracias a una narración clara y pausada —aunque a veces esto puede que no le haga mucho favor según el público que se enfrente a ella—, se nos conduce de forma muy agradable por este aparentemente relajado universo, a veces tierno, a veces algo incómodo que viene reforzado por la extraña y casi marciana sonoridad del idioma vasco y la brillante fotogragía de Javi Aguirre.

Loreak es, al fin y al cabo, una película de personajes y sus relaciones que no sería lo mismo sin el buen hacer de todo su reparto, especialmente el de Nagore Aramburu, cuya frágil e infantil apariencia nos introduce de forma perfecta en su precoz menopausia y la crisis en la que eso la sumerge de forma limipa y a la vez tierna y llena de incertidumbre.

En definitiva, Loreak‘ es una película íntima y tierna que consigue crear un universo paralelo muy especial donde viven tres mujeres muy diferentes para intentar olvidar su soledad y volver a conocer el significado del amor y las segundas oportunidades gracias a un simple ramo de flores. Una pequeña delicia que, lamentablemente, no podrá ser disfrutada por todos.