‘Malas madres’, sin pelos en la lengua

La fuerte presencia de lo políticamente correcto en el mundo actual tiene una grave consecuencia directa para la comedia, y es que casi cualquier broma que ...
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La fuerte presencia de lo políticamente correcto en el mundo actual tiene una grave consecuencia directa para la comedia, y es que casi cualquier broma que hagas puede acabar ofendiendo a alguien. La solución que proponen no pocos es evitarlo y pedir perdón siempre que sea necesario, pero, personalmente, creo que es una estupidez que va limitando progresivamente el humor moderno y que amenaza con poder acabar con él en su formato mainstream.

En Hollywood son conscientes de la existencia de un nicho que demanda comedias más deslenguadas con las que transmitir la sensación de estar siendo políticamente incorrectos. Muy pocas realmente lo son, pero al menos son un pequeño oasis en el que sus personajes se pueden salir por la tangente con algunos diálogos muy divertidos. Eso es exactamente lo que sucede en el caso de ‘Malas madres’ (‘Bad Moms’).

La importancia del reparto adecuado

Escena Malas Madres

Escena Malas Madres

La premisa ideada por Jon Lucas y Scott Moore, guionistas de ‘Resacón en Las Vegas’ (‘The Hangover’) y que aquí se ocupan también de la puesta en escena, es tan sencilla como efectiva: Amy ha llegado a un punto en el que no da más de sí y decide rebelarse contra la imagen de madre perfecta a la que ha intentado amoldarse hasta entonces. Su explosión es el detonante de todo, aunque previamente ya hay algún momento simpático pensado en llevarla a esa situación extrema.

Para salir adelante, Lucas y Moore rodean a una bastante suelta Mila Kunis de dos personajes que no podrían ser más diferentes entre sí, pero que funcionan muy bien a modo de complemento de la protagonista sin olvidarse de darles su propio arco argumental -el cual, eso sí, se ve venir a la legua cómo va a acabar-. En principio, cuesta creerse un poco que ese trío pueda surgir, pero la química entre Kristen Bell, Kathryn Hahn y la propia Kunis hace que ese detalle pierda relevancia.

Esa química también resulta imprescindible para que el antagonismo que hay con el personaje interpretado por Christina Applegate nos regale un par de momentos muy divertidos, sobre todo cuando se centran en su actitud más estirada y casi dictatorial -¡hasta con Martha Stewart!-. No llegan al nivel de los más destacados con las tres protagonistas -delirante una escena centrada en Bell, Hahn y un jersey que luce la primera-, pero sí ayudan a que la diversión nunca decaiga, incluso cuando el guion echa mano de recursos que tenemos ya muy vistos.

Malas madres’, un buen pasatiempo veraniego

Kristen Bell Mila Kunis Kathryn Hahn Malas Madres

Kristen Bell Mila Kunis Kathryn Hahn Malas Madres

Todo ello se complementa con personajes menores bastante bien elegidos -mención especial para el dúo que rodea a Applegate- y que, incluso cuando su aportación sea bastante menor -pienso por ejemplo en el entrenador del instituto en el que estudian los hijos de la protagonista-, logran mantener esa frescura que evita que su enorme previsibilidad -en algunos detalles hasta casi insultante- sea una losa demasiado pesada.

Por otro lado, es cierto que todos sus arrebatos cómicos no funcionan igual de bien y también que su ejecución por parte de Lucas y Moore resulta incapaz de elevar el material original por encima de su calidad real. Sin embargo, tal y como ya apuntaba mi compañera Chus en su crítica, lo bien elegido que está el reparto y el hecho de no tener pelos en la lengua lo compensan. No llega a ser una gran comedia, pero sí una bastante digna y con un puñado de escenas para el recuerdo.

En definitiva, Malas madres’ no es una comedia que vaya a cambiar tu vida y tampoco especialmente hilarante en términos generales, pero sí que es bastante entretenida y seguro que acabas partiéndote de risa con alguna de sus escenas donde no se anda con remilgos para lograrlo. Eso sí, las principales responsables de ello son sus protagonistas, porque sus creadores tampoco es que se luzcan demasiado más allá de haber escrito alguna buena broma o diálogo.