‘Project Almanac’, jugando a ser Dios

Los viajes en el tiempo han servido como base para varias grandes películas -‘Interstellar’ es la más reciente que se me ocurre, ¿y a ...
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Ana Capreo avatar photo
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Cartel de 'Project Almanac'

Los viajes en el tiempo han servido como base para varias grandes películas -‘Interstellar’ es la más reciente que se me ocurre, ¿y a vosotros?- y son un recurso al que el séptimo arte regresa con asombrosa puntualidad. Eso provoca que también hayan sido utilizados en producciones menos logradas que no han sabido aprovechar al máximo una premisa llamativa que en la mayoría de los casos fue la que animó a los espectadores a darle una oportunidad.

El gran interés de ‘Project Almanac‘ residía en ver cómo esta cinta producida por Michael Bay aplicaba el temible found footage a una historia con viajes en el tiempo pues ni su director, el debutante Dean Israelite, ni un reparto repleto de rostros poco conocidos, algo habitual en las historias que usan el found footage, eran algo que realmente dejase con ganas de verla. El resultado final se queda un poco en tierra de nadie, pues deja en todo momento la sensación de que podía haber dado mucho más de sí, aunque sin llegar a ser un desastre.

Project Almanac‘, ciencia ficción de bajos vuelos

Protagonistas de Project Almanac

Lo primero que hay que tener claro es que ‘Project Almanac‘ no es una de esas películas de ciencia ficción que entren por la vista al espectador gracias a una abrumadora presencia de los efectos visuales, ya que Israelite usa con prudencia los 12 millones de dólares que tuvo a su disposición y los momentos con mayor fuerza visual coinciden con los saltos al pasado. Eso sí, no hay nada especialmente destacable en ellos y pronto empiezan a transmitir cierta sensación de rutina.

En casos como este es habitual que las grandes ideas de guión sirvan para recordarnos que una gran obra de ciencia-ficción puede ser una película pequeñita y en ‘Project Almanac‘ hay ciertos indicios de ello por los -breves– momentos en los que el protagonista se come la cabeza por haberse visto a sí mismo durante su séptimo cumpleaños, precisamente el mismo día en el que su padre murió en un accidente de tráfico. La clave estaba en ver cómo desarrollaba eso el guión y, por desgracia, Jason Harry Pagan y Andrew Deutschman reducen los conflictos morales a la mínima expresión y apostan por un enfoque de realismo limitado y un tanto maniqueo.

La lotería

Me gustaría concederle a ‘Project Almanac‘ que no se equivoca en darle importancia al hecho de que unos adolescentes hayan descubierto una máquina en el tiempo y que se centre en ver cómo se aprovechan de ello para mejorar sus vidas de una forma con la que todos podríamos identificarnos: Aprobar un examen que habías suspendido, pasártelo bien en un evento que sabes que sabías que se ajustaba a tus gustos o para acertar los números de la lotería.

Un acercamiento mundano y correcto, siendo la única pega que en ningún momento aporta alguna idea argumental que realmente te haga plantearte que la existencia de ‘Project Almanac‘ ha merecido la pena, por no olvidarnos de la muy mejorable utilización del found footage, pues no son pocos los momentos en los que a uno le cuesta entender que algún personaje haya decidido que eso merecía ser inmortalizado.

Cine repetitivo

Beso

La cosa se deteriora cuando su protagonista, interpretado por un algo anodino Jonny Weston -ojo, esa la tónica de todo el reparto, siendo él y Sophia Black D’Elia los que mejor parados salen-, decide jugar a ser dios para su propio beneficio, ya que a ‘Project Almanac‘ le falta más garra, tanto en el guión como en el trabajo de puesta en escena de Israelite, y encima se dedica a volver una y otra vez sobre las mismas ideas sin darle un giro definitivo que rompa esa sensación de rutina de la que os hablaba antes.

Ese es precisamente el gran mal de ‘Project Almanac‘, ya que por el camino plantea varias ideas interesantes como en todo lo relacionado con los efectos colaterales de los saltos atrás en el tiempo del protagonista, pero nadie parece tener el menor interés en exprimirlas y tampoco en que sus momentos más ligeros sean realmente divertidos y que los dramáticos nos produzcan algún tipo de reacción emocional más allá de la apatía. Esto no quiere decir que sea una pérdida de tiempo, pues he de confesar que nunca llegué a aburrirme, pero el constante coqueteo con la mediocridad tiene sus peligros y ‘Project Almanac‘ no siempre logra sortearlos.

En definitiva, Project Almanac‘ es ante todo una película fallida, pero lo es ya desde su concepción y desde su forma de entender la historia que nos va a contar, por lo que era bastante difícil que llegase a ser algo más que un pasatiempo cumplidor de ciencia-ficción. No aporta nada, a duras penas entretiene -aunque para mí no es lo mismo no llegar a aburrirte que realmente entretenerte- y te olvidarás de ella con celeridad. En fin, al menos no ofende.