‘Secuestro’, tiene delito lo mala que es

Creo que hace mucho que ha quedado claro que el cine español es mucho más variado de lo que algunos creen y hay espacio para todo tipo de propuestas, ...
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Ana Capreo avatar photo
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Creo que hace mucho que ha quedado claro que el cine español es mucho más variado de lo que algunos creen y hay espacio para todo tipo de propuestas, incluyendo aquellas a las que ciertos espectadores quieren dar una importancia mucho mayor de la que realmente tienen. Sin embargo, lo que realmente debería importarnos es que en nuestro país se hacen cintas de mucho nivel, aunque también hay otras cuya existencia casi sería mejor olvidar.

En el caso de Secuestro, primer largometraje dirigido por Mar Targarona desde su debut en 1995 con ‘Muere, mi vida’ (‘Mor, vida meva’) -entre medias participó en un par de proyectos televisivos además de centrarse en su carrera como productora-, tenía confianza en encontrar algo intermedio, un thriller entretenido y con cierto nivel gracias a su reparto. Tampoco esperaba una gran película, pero es que lo que me encontré fue una lamentable pérdida de tiempo.

Sobredosis de tópicos muy mal llevados

Vicente Romero Antonio Dechent En Secuestro

Vicente Romero Antonio Dechent En Secuestro

Ha llegado un punto en el que hemos visto tantas veces las mismas historias que resulta difícil evitar que nuestro cerebro intente adelantarse a cualquier sorpresa que una película intente darnos. Lo más habitual es que como mucho haya algún pequeño giro aquí y allá sin gran trascendencia que ayuda a crear una ilusión de diferencia, pero en ‘Secuestro’ no hay nada de eso en el guion de Oriol Paulo, poblado además de unos diálogos que te hacen desear dejar de verla.

Conocido hasta la fecha por haber escrito la estimable ‘Los ojos de Julia’ y la absurda ‘El cuerpo’ -que también dirigió-, Paulo cae aquí en varios errores que van destruyendo cualquier credibilidad que pudiera tener la historia, desde querer abarcar demasiado para ofrecer un cierto mensaje más allá de la trama de suspense hasta la introducción de giros rocambolescos que ponen en duda la inteligencia del resto de personajes y dejan con cara de tonto al espectador.

Al final, lo de menos es que todo sea vea venir, pues Paulo incluso logra empeorarlo mediante una exposición de los hechos pobre y desganada, casi más propia de un telefilm de baja categoría -aquí pienso sobre todo en la “crítica” al sistema legal- que de una película con aspiraciones comerciales como la que nos ocupa. Sin embargo, sería un error achacar todos los males de ‘Secuestro’ a su libreto por mucho que sea el origen de la mayoría de ellos.

Jose Coronado En Secuestro

Jose Coronado En Secuestro

No tengo muy claro hasta qué punto un director podría llegar a salvar un material como el de Paulo, pero es Targarona también fracasa en su intento de articular el relato, cayendo en todas las trampas del guion e incluso resaltando algunos de los momentos más absurdos -la protagonista rodeada de la policía con una pista que la incrimina de forma irremediable-. Tampoco ayudan las trampas del guion, que encima se ven venir incluso cuando pecan de gratuitas.

Eso sí, lo peor de todo es su incapacidad para insuflar fuerza al relato más allá de su efectivo arranque –echado a perder más adelante-, donde también se nota con mayor intensidad un trabajo visual un tanto descuidado en el resto de metraje. En ese aspecto no es que sea chapucera, pero sí es un poco inspirado sucedáneo de la atmósfera que debería tener para poder mantener al espectador en tensión cuando en realidad es todo muy de andar por casa, evidenciando así aún más sus lagunas narrativas.

No hay salvación posible para ‘Secuestro

Blanca Portillo En Secuestro

Blanca Portillo En Secuestro

La gran damnificada por todo el desaguisado es una Blanca Portillo que hacer todo lo que puede para sostener a un personaje que quizá pueda parecer rico sobre el papel en cuestión de motivaciones y contradicciones en su actitud. Por desgracia, según avanzan los minutos va siendo la que más se contagia de las deficiencias del guion, perdiendo cualquier tipo de credibilidad y cuya historia concluye en su punto más bajo, de una forma que parece más pensada y ejecutada por un cineasta amateur que por alguien profesional.

Algo menos perjudicados quedan el resto de actores, pues su presencia en pantalla es más limitada y, por tanto, sus personajes sufren menos destrozos. Con todo, es una pena ver a José Coronado en algo así, desde su huida de la policía -que difícilmente podría ser más incompetente aquí, malgastando así el talento de Vicente Romero y Antonio Dechent– hasta su floja y forzada evolución. El resto de intérpretes deambulan por ahí y en algunos casos -pienso sobre todo en Macarena Gómez– se perciben sus esfuerzos, pero no tienen recompensa.

En definitiva, Secuestro’ es una seria candidata a formar parte de las peores películas estrenadas en 2016 -no tiene mucho mérito, pero mejor que la abominable ‘Sinister Squad’ ya es-, pues sus defectos no dejan de ir creciendo hasta la llegada de un delirante final que hunde ya de forma definitiva lo que hasta entonces había sido una torpe muestra de suspense sin ningún verdadero aliciente, ya que hasta sus actores están mal utilizados. Horrible.