‘The Guest’, el carisma del mal ochentero

No son precisamente pocos los que han quedado encantados con ‘The Guest‘ tras verla, en especial aquellos que pudieron verla en algún festival ...
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Ana Capreo avatar photo
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Cartel de 'The Guest'

No son precisamente pocos los que han quedado encantados con ‘The Guest‘ tras verla, en especial aquellos que pudieron verla en algún festival de cine, ya que aún recuerdo el entusiasmo que despertó entre cierto sector del público en la última edición de Sitges. El resto de espectadores hemos tenido que ser más pacientes, ya que no fue hasta este pasado viernes 10 de abril cuando finalmente llegó a los cines españoles.

He de confesar que yo aún mantenía cierto escepticismo hacia ‘The Guest‘, ya que ‘Tú eres el siguiente‘ (You’re Next), el anterior trabajo de su director en llegar a nuestro, me había provocado sensaciones encontradas cuando también venía avalado por el entusiasmo festivalero. Sin embargo, ‘The Guest‘ está mucho más cerca de hacer honor a ese fervor, ya que estamos ante una película muy estimulante con claro sabor ochentero.

The Guest‘, homenaje de calidad

Dan Stevens en The Guest

The Guest‘ es ante todo un homenaje al espíritu ochentero -y también algo setentero- que algunos tanto echan en falta en la actualidad, en buena medida por culpa de la dictadura de lo políticamente correcto de la que os hablé hace unas semanas. Eso sí, no es una película que se centre en un único género, algo que muchos han querido ver al considerar que su protagonista es una especie de cruce entre los héroes de acción de esa época y el personaje de Ryan Gosling en la algo sobrevalorada ‘Drive‘.

De hecho, ‘The Guest‘ tiene una capa cómica muy agradable que ayuda a que sus coqueteos con el cine de terror -pienso sobre todo, aunque no únicamente, en su excelente tramo final- se integren de una forma más natural en lugar de transmitir la sensación de estar forzando más de la cuenta. Todo ello es resultado de un guión de Simon Barrett bastante medido, pero también de un aplicado trabajo de puesta en escena en el que Adam Wingard demuestra haber sabido corregir los puntos débiles de sus anteriores trabajos para ofrecernos una película mucho más pulida.

Eso sí, nada de todo ello habría sido posible sin un actor que encajase como un guante en el personaje de David, un ser a caballo entre los héroes de acción de serie b de los ochenta y los psicópatas de los slasher -no es casualidad que la heroína de la función encaje tan bien en el rol de final girl- que supone todo un regalo para un extraordinario Dan Stevens. No era Stevens un actor en el que tuviera especial confianza, pero aquí muestra una capacidad innata para engatusar tanto al resto de personajes como al público mientras se balancea constantemente entre una frialdad escalofriante y una inesperada humanidad.

Todo encaja bien en su sitio

Maika Monroe en 'The Guest'

Uno de los posibles problemas de tener un personaje principal tan atractivo es que los que le rodean estén muy por debajo y provoquen inevitables altibajos cuando el foco recae sobre ellos. Eso no sucede en ‘The Guest‘, donde es cierto que hay algún personaje un poquito desdibujado -pienso por ejemplo en el padre de la familia protagonista-, pero eso sucede porque no son realmente importantes para la historia, siendo Brendan Meyer y Maika Monroe, los hijos de la familia, los otros ejes de atención, el primero más asociado a la vertiente de thriller de acción de la película y ella a sus ramificaciones en el slasher, cumpliendo ambos con nota muy alta, tanto en solitario cono en sus escenas con Stevens.

El otro detalle que podría haberse cargado ‘The Guest‘ era el incidir demasiado en cómo el protagonista había llegado a ser lo que es. De hecho, había una parte importante de metraje para ello por mucho que tanto Barrett como Wingard no eran muy amigos de hacerlo, pero fue recibido tan negativamente durante los pases de prueba que lo redujeron a la mínima expresión. Esto beneficia hasta límites difíciles de concretar a ‘The Guest’, ya que ayuda a fortalecer ese aura tan enigmática como arrolladora del personaje que te mantiene de forma constante deseando que lleguen sus explosiones de furia puntuales o que se desate por completo. De esta forma, los momentos más, por así llamarlos, de transición nos interesan bastante más de lo que lo harían por sí mismos.

En definitiva, The Guest‘ es un estimulante cóctel en el que, obviamente, hay escenas puntuales que destacan por encima del resto, pero luego nunca llega a decaer al tener muy claro lo que quiere contarnos y también cómo hacerlo -ojo también a la importancia de las canciones- para mantener en todo momento el interés del espectador hacia lo que va a suceder a continuación. Es además un caos controlado muy entretenido con una magnífica interpretación de Stevens. No dudéis en verla si os surge la oportunidad.