‘Torrente 5: Operación Eurovegas’, la gallina de la caspa de oro

Hace ya muchos años que José Luis Torrente se convirtió en uno de los personajes más importantes de la historia del cine español. Representante de los ...
publicado por
Ana Capreo avatar photo
hace karma
1,60

Cartel de 'Torrente 5: Operación Eurovegas'

Hace ya muchos años que José Luis Torrente se convirtió en uno de los personajes más importantes de la historia del cine español. Representante de los aspectos más despreciables de nuestra sociedad, Torrente llegó a convertirse en un icono, algo que Santiago Segura ha aprovechado sin rubor para sacar adelante nuevas secuelas que recaudaban cantidades obscenas de dinero, pero cuya eficacia descendió de forma alarmante tras la aceptable ‘Torrente 2: Misión en Marbella‘ (2001).

Por desgracia, ‘Torrente 3: El protector‘ (2005) fue una auténtica catástrofe y la cosa mejoró de forma poco significativa con ‘Torrente 4: Lethal Crisis‘ (2011), por lo que no tenía muchas esperanzas en que ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’ (2014) pudiera ser mi reconciliación con la franquicia. No ha sido el caso, pero sí tengo que conceder que es la mejor aventura de Torrente desde la segunda entrega.

Lo positivo de ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’

Escena de 'Torrente 5: Operación Eurovegas'

Seguro que muchos estabais esperando que empezase atacando a ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’, pero he preferido optar por lo contrario, ya que hay más puntos positivos de los que uno podría esperar. El más llamativo está relacionado con el hecho de ambientar la acción en 2018, lo cual permite a Segura hacer varias bromas a caballo entre lo anacrónico y lo que perfectamente podría acabar siendo la realidad, pero uno prefiere reaccionar con incredulidad y distanciamiento, algo que la película sabe y utiliza a su favor.

También he de agradecer que los cameos se hayan reducido, ya que en las dos anteriores entregas me dio la sensación en muchos momentos que la historia era una mera excusa para hacer bromas de dudoso gusto y que fueran apareciendo en pantalla infinidad de rostros conocidos. Aquí vuelve a haber unos cuantos, pero la evolución argumental da pie a ello y en muchos casos no dejan de ser meras anécdotas que solamente destacan por ser personas populares y de lo contrario simplemente habrían pasado desapercibidos. Esa integración resultó básica para que al menos yo no llegase a aburrirme en ningún momento.

El propio Segura ha comentado que considera que ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’ es una película redonda y hasta cierto punto tengo que darle la razón. Se nota que se ha esforzado en el guión -hay una auténtica historia y un desarrollo coherente de la misma-, llegando a crear un vínculo con la primera entrega, reduciendo la carga de escatología y trabajándose un poco más su uso. De hecho, el momento cómico más inspirado de la película está en el giro que dan al tradicional uso de la frase “¿Nos hacemos unas pajillas?”, aunque es una pena que luego quiera reutilizarlo y ahí ya la cosa no termina de funcionar

Los numerosos defectos

Julián López, Jesulín de Ubrique y Santiago Segura en 'Torrente 5: Operación Eurovegas'

Por desgracia, lo negativo acaba imponiéndose con amplia ventaja a lo positivo, algo que va notándose más a medida que avanza todo, llegando renqueante a un desenlace que quiere ser sorprendente pero simplemente resulta ridículo. Tampoco ayuda el hecho de volver a dar tanto peso a la acción en el tramo final, ya que la franquicia siempre ha fallado a la hora de querer ser espectacular, tanto por la falta de medios para serlo realmente como por el hecho de que hasta da la sensación de estar fuera de lugar.

Otro fallo importante es la creciente tendencia de la saga a utilizar a gente que no es realmente actor con la finalidad de conseguir ser llamativa para un espectro del público que normalmente ni siquiera se acercaría a un cine. Eso sí, aún peor es el hecho de desaprovechar por completo a actores que habían demostrado su solvencia en el pasado. El que peor parado sale de este hecho es Julián López, quien se ve obligado a interpretar el mismo personaje de Gabino Diego en la segunda entrega, limitando así por completo lo que puede aportar a la saga.

Santiago Segura y Anna Simon en 'Torrente 5: Operación Eurovegas'

La profesionalidad de Alec Baldwin, que en ningún momento se toma su participación en una película como la que nos ocupa como una mera forma de aumentar su cuenta bancaria, es lo único que destaca en este apartado, pues hasta el propio Segura es una sombra de lo que llegó a ser, en buena parte porque el personaje sencillamente ya no da más de sí. Ese agotamiento se contagia al resto de protagonistas, algo sorprendente que suceda incluso en el caso de Neus Asensi, cuya reaparición en la saga debería haber sido mucho más suculenta.

Lo ya apuntado en el caso del personaje de Torrente es algo que ha resultado clave en la decadencia de la saga, pues ha llegado a un punto en el que las películas han dejado de ser comedias para convertirse en cintas con un crimen como eje del relato en las que se meten gags sin venir muchas veces a cuento porque simplemente es algo que hay que hacer. Lo peor de todo es que así no solamente deja de tener gracia, sino que también contagia al auténtico hilo argumental y hace que pierda toda la chispa -si es que en algún momento llegó a tenerla-.

¿A qué puede deberse esto? De nuevo aparece en escena el hecho de que la saga ya no da más de sí, pues tras explotar muy bien el lado más cutre de España en la primera entrega y mostrar el cutrerío asociado a los nuevos ricos en la segunda parte, luego se ha apostado por un acercamiento visual más neutro que denotaba la falta de ideas de Segura. Eso ha intentado matizarse aquí reforzando los lazos con lo visto en entregas anteriores, pero se ha hecho sin el suficiente ingenio para que no parezca algo peligrosamente gratuito.

En definitiva, ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’ no funciona demasiado bien como comedia -apenas hay un par de gags con los que realmente me reí, aunque sí hubo alguno más con el que reaccioné con una mueca de agrado- y no falta la cuota de momentos peligrosamente cercanos a la vergüenza ajena, pero sí que tiene una historia con cierta consistencia -en eso fallaban con estrépito las dos anteriores- y plantea una interesante -y seguro que más acertada de lo que nos gustaría aceptar- visión del futuro -¿o presente?- de nuestro país. Ni tan mal.

Palabras relacionadas: