‘Warcraft: El origen’, la primera BUENA película basada en un videojuego

De un tiempo a esta parte, compruebo que hay películas que se convierten en objetivos fáciles para el linchamiento. Suelen ser superproducciones y todo ...
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De un tiempo a esta parte, compruebo que hay películas que se convierten en objetivos fáciles para el linchamiento. Suelen ser superproducciones y todo empieza con unas reacciones negativas. Se crea un efecto de bola de nieve, en parte por falta de personalidad y reflexión, cuyo propósito es derribar a un gigante. Y se regocijan con sus críticas por pertenecer a un grupo de propósito tan vil, en lugar de abordar la película sin prejuicios y formar su propia opinión.

Este año ya ha pasado con ‘Dioses de Egipto’, ‘Batman v Superman’ y ‘X-Men: Apocalipsis’, entre otras. Ahora es el turno de ‘Warcraft: El origen’. Tras la primera proyección, fans y jugadores de la saga de Blizzard aplaudían una película que llevaban esperando durante años mientras unos cuantos “críticos” decidieron iniciar un fuego. Se cebaron con ella de tal forma que cabe preguntarse si realmente la vieron. Quizá no. Pero lograron llamar la atención y otros están siguiendo su ejemplo. Desde aquí animo a dar una oportunidad al estupendo trabajo de Duncan Jones.

Por fin, la maldición se ha roto

Con un presupuesto estimado de 160 millones de dólares, ‘Warcraft’ se puso en marcha con la misión de romper la maldición del cine basado en videojuegos. Hasta ahora, las adaptaciones eran poco más que una excusa para convocar a los fans y sacar provecho económico de una marca popular, justificándose con referencias a los elementos más característicos de los juegos pero sin entenderlos. Fracasando en los dos aspectos clave: pasión por el material original y talento para narrar una película.

Por suerte para los jugadores de ‘Warcraft’ y para todos los que amamos el cine de entretenimiento y la fantasía, Duncan Jones (‘Moon’, ‘Código fuente’) reúne los dos requisitos fundamentales para llevar la batuta. Es jugador de World of Warcraft y un excelente cineasta. Sólo faltaba un proyecto a la altura del reto y Blizzard y Legendary han hecho todo lo posible por poner los medios para construirlo. El veredicto: misión cumplida.

Es posible que no conozcas nada del juego pero el material publicitario no engaña a nadie. Warcraft’ es pura fantasía, una aventura en mundos imaginarios donde humanos y orcos, guerreros y magos, mantienen un enfrentamiento. Ingenua y orgullosamente, es eso, y se entrega en cuerpo y alma, a su universo, a sus personajes y sus tramas, con la esperanza de que el público sienta curiosidad y esté dispuesto a divertirse con estos elementos.

Es un contrato muy sencillo. Sin embargo, leyendo comentarios que atacan la película da la sensación de que hay gente que pretendía encontrar algo diferente a lo que es ‘Warcraft’. O han acudido siendo conscientes de que no les iba a gustar, lo cual es absurdo. Es como ir a un concierto de un grupo que te irrita. Entiendo que los medios deben cubrir el estreno, y hay críticos “obligados”, pero en este caso creo que lo normal es ser profesional y entregar un texto que pueda ser útil a los lectores. Defender ‘Avatar’ y abuchear a ‘Warcraft’ es un sinsentido.

Visualmente es espectacular. La expresividad de los personajes creados por ordenador es extraordinaria, los orcos parecen reales (en este sentido hay que elogiar tanto el equipo de efectos visuales como a los actores, entre ellos Toby Kebbell y Rob Kazinsky). La recreación de las escenas de magia también están muy logradas y consiguen resultar genuinas, a pesar de las numerosas películas con hechiceros y brujas que hemos visto en la gran pantalla.

El resto del reparto ofrece un trabajo desigual. Lo bordan Travis Fimmel (aportando humor y carisma a Lothar), Ben Schnetzer (creíble y divertido) y Ben Foster (consigue transmitir el conflicto interior de Medivh), mientras que otros como Dominic Cooper o Ruth Negga están muy desaprovechados, poco más que aparecen y sueltan sus diálogos. El personaje de Paula Patton no me termina de convencer pero culpo más al guion que a ella.

Warcraft: El origen de una colosal historia con prometedoras posibilidades para el cine

Estando familiarizado con el juego, a Jones no le cuesta plantar guiños y referencias para deleite de los fans (¡un murloc!) por lo que sus mayores retos son acercar la mitología de Warcraft al público que no conoce la franquicia de Blizzard (y sólo puede apoyarse en sagas similares, como ‘El señor de los anillos’ o ‘Juego de tronos’) y entregar a los productores un blockbuster que puedan vender al mayor número de espectadores posible, para recuperar la elevada inversión.

Mis problemas con ‘Warcraft‘ son las inevitables concesiones que, me temo, deben realizarse para conseguir que una superproducción sea rentable. Sé que hay un montaje del director más amplio, y es culpa de Jones que se noten cortes bruscos y tramos resumidos. Arranca muy acelerada, le cuesta encontrar el ritmo. También preferiría una película más adulta y violenta pero hay que ser realista; el objetivo es lograr un éxito que prepare el terreno para una franquicia. Quizá en la secuela haya menos límites…

La he disfrutado mucho. Da lo que promete: fantasía y entretenimiento a raudales. A veces es vibrante y asombrosa, otras cae en lo convencional, pero, repito, lo achaco a su condición de blockbuster e introducción a una saga. Duncan Jones firma la primera película que saca partido a las posibilidades de un videojuego, en lugar de pervertir el original. Me interesan sus personajes y estoy deseando ver cómo continúa la historia. Por cierto, cambiando el fel por dinero, ¿no tenemos aquí una grandiosa metáfora del mundo?

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