‘Zipi y Zape y la isla del capitán’ | Charlamos con Elena Anaya

Este próximo viernes se estrena ‘Zipi y Zape y la isla del capitán’, segunda entrega de la franquicia iniciada en 2013 con la entretenida ...
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Este próximo viernes se estrena ‘Zipi y Zape y la isla del capitán’, segunda entrega de la franquicia iniciada en 2013 con la entretenida ‘Zipi y Zape y el club de la canica’. En breve os comentaremos nuestra opinión sobre ella, pero antes queremos compartir el resultado del encuentro con Elena Anaya, la gran villana y uno de los principales reclamos de la función, al que tuvimos la ocasión de asistir junto a otros medios.

Se ve que los papeles de mala se te dan bien y te gustan.

Llevo muchos años haciendo películas en las que me han hecho todo tipo de torturas. Te recuerdo alguna si quieres, las tienes presentes, ¿no? Creo que es de las primeras veces que me han ofrecido pegar el salto y estar al otro lado. Lo he pasado como una enana. Me apetecía mucho también hacer una película distinta, de aventuras para niños y sus padres, que es muy importante, porque los niños no pueden ir solos al cine y los padres a veces padecen una serie de películas que no tienen ni pies ni cabeza.

Me apetece incentivar ese cine familiar. Esas familias que vayan al cine y se lo pasen pipa y disfruten. Que los padres también puedan tener la experiencia de recordar que un día fueron niños. Esa frontera o barrera generacional hay otras maneras de verla y sobrellevarla.

Imagen Zipi Zape

Imagen Zipi Zape

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con niños?

Pues fantástica. Hay todo tipo de niños. Lo maravilloso de estos niños es que seguían comportándose como niños. Hay niños actores que son mega-actores, que te roban el plano ¿sabes? A mí me lo han hecho y tiene siete años, ¿cómo es posible y que haga así en cámara para llamar la atención?

Esas cosas que dices “¡Hala!” Sólo hay algunas divas por ahí olvidadas que lo hacían. Estos niños son niños de verdad, juegan, se han hecho súper-amigos. La aventura de la película se queda corta al lado de la que han vivido ellos, y con ellos. Yo quería ser una más desde el primer día y llegué al lado Balatón, al norte de Hungría, con un calor del infierno, unos mosquitos enormes…

Yo decidí hacerme amiga de los niños, así que me hice su dealer personal y era la que más me escapaba a Madrid, porque ellos estaban más presentes, son los protagonistas de la película, pero yo tenía días libres y me escapaba a Madrid en cuanto podía. Les decía que podían pedirme deseos siempre que me iba a Madrid y me pedían desde bocatas de jamón, que tría envasado al vacío para que no me lo quitasen en la aduana ni me detuviesen, hasta todo tipo de gominolas prohibidas por los padres.

He aprendido mucho, me lo he pasado muy bien y trabajar con niños que son niños es maravilloso, la verdad.

¿En qué te fijas para decidirte a aceptar un papel o no?

Pues mira, el momento en el que te encuentras es la soledad absoluta que tienes un guion de cien páginas encima de tu mesa, y en la mía han pasado muchos. Tengo la misma mesa de trabajo desde hace muchos años, con lo cual nos hemos encontrado muchas veces y yo siempre tengo ese pequeño deseo, como cuando tiras una moneda en la Fontana de Trevi, de que ocurra, pero a veces no ocurre.

Te lees un guion y te dices que por respeto al público pues no, no voy a hacer esto, o este personaje si lo sacan del guion, ganan. Claro que eso es muy peligroso decirlo, porque te puede perseguir el resto de tu vida. Pero cuando ocurre, más bien te eligen a ti los guiones, ¿no? Es un poco como si te enamoras un poco y dices pues fíjate, igual tu marido que lo conociste no sé dónde y dices, mira, me fui a enamorar de este.

Con los guiones ocurre un poco lo mismo. A veces los eliges tú, te apetecen realmente, o lees un personaje muy bien escrito en una película con un director súper-interesante, pero hay veces que no hay manera, te eligen y dices puf, madre mía, ahora tengo que buscarme la vida y arreglar mi agenda porque no hay tiempo y hay que hacer esta película.

¿En qué te inspiraste para preparar el personaje?

A mí me gusta muchísimo el cine, pero me cuesta mucho inspirarme siempre que hago cualquier personaje, porque me parece que ninguno está hecho ya. Si me parece que está hecho ya, intento no hacerlo, porque no puedes intentar mejor el trabajo de nadie. A mí no se me ocurriría. Cuando recibí el guion, se me ocurrieron mil cosas. Mi cabeza empezó a ir a mucha velocidad y empecé a ser muy gamberra, a proponer mogollones de cosas.

Llegué a la productora vestida de la señorita Pam, hablando y riñendo a todo el mundo. La gente estaba trabajando y diciendo está loca, se ha vuelto completamente loca. Iba a reunión y luego ya me cambié. Lo que siempre hago es que la preparación de un personaje es muy solitaria, muy ciega, porque nadie te ve.

Tú estás en tu casa, en esa mesa después de haber hecho un trabajo muy arduo de guion, y tiene que poner en pie el personaje. Yo lo que hago es pedir, tengo a mis profesores de siempre, que trabajo con ellos y les sigo llamando. Da igual la seriedad o la envergadura del proyecto. Todos los públicos son igual de respetables, y tengo que hacer el trabajo lo mejor que puedo.

A mí me conocen desde que tengo 18 años. Son mis profesores con los que luego voy a la escuela a seguir aprendiendo, ensayando y entrenando. Allí es donde uno se desnuda y yo trabajo desde un material muy sensible, muy conectado con mi vida y mis experiencias.

Elena Anaya La Isla Del Capitan

Elena Anaya La Isla Del Capitan

¿Te sientes identificada en algún aspecto con tu personaje?

Mira, a mí me gusta mucho crecer, hacerme mayor. Me gustaría que la vida fuera más larga. Cuando se te van los seres que más quieres es un dolor en el alma irreparable, pero eso también te invita a vivir la vida con mucha intensidad y a querer disfrutar de cada instante al máximo y aprender de las experiencias vividas. Tuve una infancia deliciosa, me lo pasé pipa. Unos padres increíbles y una madre que me enseñó lo más grande del mundo.

Siempre que tengo niños delante intento ser la sombra de lo que mi madre fue y transmitirles toda esa magia que a mí me enseñaron de pequeña, pero me gusta hacerme mayor. Siento que cuando una persona va creciendo va adquiriendo una experiencia que es única, y como material para poder utilizar y hacer nuevos personajes es una joya que nunca dejaría atrás.

La locura la tengo, estoy loquísima, me encanta. Me encanta seguir recuperando ese momento de lucidez y de magia que tienen solamente los niños.

Zipiyzape2

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Leo en los títulos de crédito que Sonia Grande ha hecho el vestuario especialmente para ti, ¿cómo te sentiste con ello?

Pues mira, el vestuario de la película es fantástico, y el de la primera entrega también lo es, pero la idea del vestuario que tenían para la señorita Pam no me gustaba, porque cada día iba disfrazada de una cosa. Yo leí el personaje y dice que tiene que ir impecable, y tiene que ser un personaje que no dé pie a confusión más de la que ya hay, ¿no? Que es una mujer adorable y maravillosa que los recibe a todos y luego poco a poco vamos viendo las otras caras que tiene y todo lo que esconde en lo más profundo y oscuro de su alma.

A mí me gusta mucho caracterizarme y ayudar a crear ese personaje, y si tengo melena y me tienen que cortar el pelo corto a lo chico, pues lo he hecho dos veces. Me parece que hay que arriesgar y que el pelo crece. Si te tienen que quemar la cara, por supuesto que con efectos y maquillaje, pero me gusta caracterizarme. Me parece que es parte del personaje, igual que camina o habla de una manera, también me gusta que maquillaje, peluquería y vestuario ayuden y sumen.

En este caso hablé con Oskar y con Fernando Bovaira, el productor, y les dije que tengo un problema con esto y me dijeron que lo solucionaremos. Ellos también lo tenían, estaban de acuerdo en que tenía que ir impecable. Entonces hicimos un secuestro exprés a Sonia Grande, que es una de las mejores figurinistas que hay en este país, ocupadísima, que trabaja muchísimo y en muchísimos países, y me dijo que era imposible, que no tenía tiempo.

Me debió de ver una cara de decir que hay que hacerle algo a Elena. Me mandó a un estudio en Londres maravilloso y conocí a una mujer fascinante, muy mayor y también era directora de cine, que también era un poco la señorita Pam, y la vi y me enamoré. Y bueno, hicieron esos dos diseños de vestuario que para mí eran maravillosos y me ayudaban mucho a contar quién era esta persona.

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Cuando eras una niña, ¿cuál era tu relación con los tebeos de Zipi y Zape?

Eran los únicos tebeos que leía, y soy muy honesta. Nunca cuento porque me toca vender la película. Nunca me han gustado los tebeos, pero los de Zipi y Zape sí. Me gustaban muchísimo los de tapa dura. Estaban los finitos de kiosko y luego los de tapa dura. Yo es que soy de Palencia y allí eran difíciles de conseguir. Cuando los encontrábamos era un subidón. Te tenías que portar muy bien para conseguirlo, aunque en mi caso no me daban premios cuando me portaba bien.

Me gustaban mucho. Yo siempre he sido una persona muy libre, desde pequeña también. Mi educación no fue poniéndome límites, pero leía los tebeos de Zipi y Zape y me entraban unas ganas de ser más perra todavía y de liarla parda, porque me hacían gracia, me entretenían y me divertían.

Ahora hay niños que tienen once años y no tienen ni idea de quiénes eran Zipi y Zape… Yo he visto la primera película con niños, unas niñas australianas que no tenían ni idean de quiénes eran pero los de aquí tampoco y fliparon. Entraron inmediatamente en la aventura, en esos niños que son hermanos y que cada uno es de una manera. Las historias son muy universales y los niños se identifican.

Me parece muy bien recuperar un tebeo nuestro, que no tenga que venir un tebeo de no sé dónde a decir que son guays, porque en España también hay tebeos maravillosos, y hacerlo nuestro. Hacer una historia tan bien producida y tan especial, tan cuidada. Es un privilegio que haya películas así para nuestros niños y para los adultos.

Se cumplen 20 años de tu primera película, ¿qué balance haces y cuál crees que es el secreto de hacerte conseguido mantener?

Pues mira, una emoción muy grande, un agradecimiento infinito a todas las personas que han creído en mí, que me han dado la confianza. Me di cuenta en mi primera película de qué complicado es esto y sigo preparándome y estudiando para seguir formándome, porque me parece fundamental y cuanto más crezco, más me doy cuenta de todo lo que queda por aprender. Con calma, ¿eh? Tampoco es que me agobie mucho, pero me gusta, es parte de mi vida.

Creo que es un lujo enorme dedicarte a algo que habías soñado. Fui una niña que creció en Palencia, nadie de mi familia se dedicada al cine, ni de lejos, no conocíamos a nadie, y de repente, bueno, yo le dije a mi madre que me gustaría ser actriz de cine, y mi madre dijo que por qué no. Es un sueño, es difícil y hay que estudiar, con en todos los trabajos, pero por qué no.

Lo he cumplido y me siento muy agradecida y súper-feliz. Creo que la suerte es un factor muy importante en la carrera de un actor y yo he tenido mucha suerte, muy buenos proyectos, muy buenos maestros y muy buenos compañeros a los que estoy profundamente agradecida, y bueno, ojalá haya otros 20, y otros 40. Hay compañeros que tienen muchos años y siguen ahí, amando el oficio como locos, ¿quién sabe? Yo desde luego estoy encantada.

La Memoria Del Agua

La Memoria Del Agua

En teoría, el personaje de Pam al ser más divertido a lo mejor no es tan intenso como otros personajes que has interpretado. No sé para ti eso hasta qué punto es fácil desprenderte de los personajes que interpretas.

Pues la teoría es así, es mucho más fácil desprenderse de la señorita Pam que, por ejemplo, de Amanda, el personaje que he hecho en la última película de Matías Bize. Es durísima, el personaje más difícil y duro y triste. No es apta para padres, os aviso.

‘Lejos del mar’, ‘La memoria del agua’, momento complicado de mi vida, y de repente llegó Zipi y Zape y dije, por favor, ponedme una peluca, dejadme jugar, me quiero volver loquísima con esos niños. Quiero hacer algo muy distinto a lo que me había pasado antes. Para eso se entrena. Me acuerdo de una conversación que tuvo con uno de mis profesores haciendo esta película que me costó tanto, es que no podía respirar, tenía serios problemas cuando terminaba de trabajar.

Había ido a un lugar tan doloroso que incluso me costaba respirar, y me dijo pues respira antes y respira después, pero es como con una embarazada, que le dices respira y como te acerques, te abre la cara. Es complicado, pero como todo, es una técnica. Cuando terminas un rodaje muy duro, tú vuelves, te toca poner una lavadora, bajar a comprar al supermercado… Mi vida es muy normal, pero claro, a veces estás en un país que no conoces a nadie.

Acaba el rodaje el viernes a las 8 de la tarde y a ti nadie te llama hasta el lunes que tienes que ir a rodar, y tú te has quedado con el corazón hecho pedazos. Paseas por Santiago de Chile y te parece que todo es tan triste que cuando llega el lunes piensas en de dónde vas a sacar las fuerzas.

*** Parece que eres muy familiar y ruedas mucho fuera, ¿cómo te preparas?**

Intento siempre tener alguien que me acompañe en una parte del proceso. Si no puedes, lo haces tú sola, pero todos los proyectos se preparan desde casa. El nido se hace en casa.

¿Te puedo preguntar sobre la película de ‘Wonder Woman’?

Pregunta, no puedo decir nada. Averiguan tu dirección y la mía mañana, y te quedas sin vacaciones tú y yo.

¿Por cada papel que aceptas, cuántos rechazas?

Bueno, quizá si hablamos en pasado, porque ahora llegan menos proyectos, que está la cosa complicada, y cada vez levantar un proyecto cuesta más. He dicho a muchas más películas que no que a las que he dicho que sí.

Hay actrices que dicen que a partir de los 40 le cuesta más que las llamen, ¿te ha pasado?

En tres días hago 41, así que ya te lo contaré.

¿Hay algún papel que hayas dicho que ese es el que me ha marcado en mi carrera?

Todos y cada uno de los personajes que he hecho. Nunca he hecho un trabajo por hacerlo ni pensando en lo siguiente. Todos los que he hecho han marcado mi vida. Esos personajes, de alguna manera, están asociados a mí para siempre, hay como un vínculo ya. Tú te acordarás de algún personaje que yo he hecho que pertenece más a tu memoria que a la mía.

Siempre destaco el primero. A mí la primera vez que me dieron un personaje y que el director me dijo no mientas, dime cuántos años tienes, tengo una luz en la cabeza que saldrá, y si mientes, tú saldrás por esa puerta y no vas a poder ni hacer el texto. Yo me quedé así y dije 16, y te juro que miré la cabeza diciendo ahora le va a salir una luz y me voy a tener que ir de aquí, con lo que me he preparado el casting, el primero de mi vida. No salió ninguna luz y dije, vamos bien, confía, no pestañees mucho.

Mi madre me esperó con una tarta de moras cuando cogí el autobús y volví a Palencia para contárselo a todos. Todavía la recuerdo. Fuimos a mi casa e hicimos una fiesta increíble.

Pero actuar es todo lo contrario, ¿no? Mentir de maravilla.

Desde luego. Lo que pasa es que esa maravilla está un poquito contaminada, porque esa mentira para que el público se la crea tiene que estar muy conectada con algo. Hay gente que actúa desde otro lugar. Yo soy muy amiga de Victoria Abril y no sabes la de broncas que hemos tenido, porque yo pienso totalmente contrario a ella, y ella es maestra, una de las mejores que hay, ha habido y habrá en este país.

Tiene una teoría totalmente distinta, pero yo no sé hacer su camino, mi trayectoria es otra. Para amar a alguien o tener un vínculo con un niño que no es tu hijo o, no sé, crear una realidad que no existe tienes que estar súper-arraigada en un lugar que tiene mucha verdad. Esa mentira tiene que estar muy anclada en algo conectado contigo en verdad. Esa persona yo no la conocí, pero hay algo de mí en esa persona. Hay algo que tengo que buscar para hacerme fuerte y creer que soy no sé quién.

Después de un personaje así, ¿has pensado en aceptar papeles más cómicos, no tan dramáticos como los anteriores?

A ver, la carrera de un actor no es una nevera que abras y digas a ver, tenemos en la primera balda películas afroamericanas, luego… Yo creo que la primera vez en mi vida que recibo un proyecto así. Me quedé loca. Qué maravilla que piensen que yo puedo entrar en un proyecto así y me lancé de cabeza. Se eligen a veces los proyectos, pero no es un repertorio. Sí es verdad que tú modulas un poco tu carrera y la reconduces, pero no puedes elegir tanto.

¿En televisión no te ha llegado ningún papel interesante o es que no tienes especial interés en trabajar en una serie?

El interés te llega en cuanto te engancha un proyecto. No me han ofrecido mucha tele y lo poquito que me han ofrecido me parece que ya lo había visto 20 veces, y respeto mucho al espectador. Me parece que aburrir a la gente que ni es apetecible ni muy recomendable.

¿Lo próximo que te espera?

Pues he estrenado en Estados Unidos ‘The Infiltrator’ con Bryan Cranston de protagonista, que está increíble, el 5 de agosto se estrena ‘La memoria del agua’. En algún momento, si el productor lo desea, se estrenará ‘Lejos del mar’, de Imanol Uribe, y ‘Wonder Woman’ el verano que viene.